"El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos".
Pues sí, José González, es una paradoja histórica -dando la razón a la transcripción que habías hecho de Albert Einstein- que una vez conseguido el sufragio universal, con el voto secreto y personal de todos los diudadans/as, resulta que este se ha transformado en un cheque en blanco para apartarnos de las decisiones que se toman en el vértice del poder y que de verdad influyen en el devenir de nuestras vidas. Esta perversidad democrática, a mi modo de ver, es la que ha descafeinado el sistema que, herido de muerte, debe remontar y sobreponerse hasta lograr una representación real y constante para influir decisivamente en las tareas de gobierno que, con sus leyes, deben condescender con el sentir de los ciudadanos y no subyugarlos a los poderes de siempre que es lo que está haciendo este gobierno.
Las mayorías ciudadanas también tienen sus cosas, José, porque (hablo de memoria, eh), decía Tolstoi, que como las moscas tienden a la luz, las clases sociales tienden a emular a las que tienen encima socialmente hablando, o algo así, y es que hemos tendido, mayoritariamente, a eso que dijo Erich Fromm (destacado psicólogo social) "Si soy lo que tengo y lo pierdo ¿qué soy?", porque los ciudadanos -en su mayoría- tenemos esa confundida tendencia a ser lo que tenemos, a tener siendo lo que haga falta, supeditando lo moral a lo lícito, eso nos está perdiendo, José: te lo digo con la perspectiva de la edad, aunque con eso de E=mc2, todo es mu relativo, incluso las verdades, y yo, además, puedo estar mu confundío porque creo mucho en las minorías.
Un fuerte abrazo,
(Espero, Paco, que perdones este paréntesis: porque a mí también me gusta la cotidianidad, pero esto, tío, es mu cotidiano, jajajaja: son los garbanzos lo que no estamos jugando).
Pues sí, José González, es una paradoja histórica -dando la razón a la transcripción que habías hecho de Albert Einstein- que una vez conseguido el sufragio universal, con el voto secreto y personal de todos los diudadans/as, resulta que este se ha transformado en un cheque en blanco para apartarnos de las decisiones que se toman en el vértice del poder y que de verdad influyen en el devenir de nuestras vidas. Esta perversidad democrática, a mi modo de ver, es la que ha descafeinado el sistema que, herido de muerte, debe remontar y sobreponerse hasta lograr una representación real y constante para influir decisivamente en las tareas de gobierno que, con sus leyes, deben condescender con el sentir de los ciudadanos y no subyugarlos a los poderes de siempre que es lo que está haciendo este gobierno.
Las mayorías ciudadanas también tienen sus cosas, José, porque (hablo de memoria, eh), decía Tolstoi, que como las moscas tienden a la luz, las clases sociales tienden a emular a las que tienen encima socialmente hablando, o algo así, y es que hemos tendido, mayoritariamente, a eso que dijo Erich Fromm (destacado psicólogo social) "Si soy lo que tengo y lo pierdo ¿qué soy?", porque los ciudadanos -en su mayoría- tenemos esa confundida tendencia a ser lo que tenemos, a tener siendo lo que haga falta, supeditando lo moral a lo lícito, eso nos está perdiendo, José: te lo digo con la perspectiva de la edad, aunque con eso de E=mc2, todo es mu relativo, incluso las verdades, y yo, además, puedo estar mu confundío porque creo mucho en las minorías.
Un fuerte abrazo,
(Espero, Paco, que perdones este paréntesis: porque a mí también me gusta la cotidianidad, pero esto, tío, es mu cotidiano, jajajaja: son los garbanzos lo que no estamos jugando).