El mote de “Juye”, que tiene el honor de llevar mi amigo Jacinto Osorio, viene de lo siguiente:
Jacinto ha trabajado mucho en su vida, ha cotizao muchísimos años, así que ojalá le dure muchos años la jubilación de la que disfruta. De niño, que ya trabajaba, asistía por la noche a una escuela clandestina donde por 30 pta. al mes (dieciocho céntimos de euro al mes), se podía aprendé a leer, escribir, las cuatro reglas, la regla de tres simple (directa e inversa), y hasta quebrados (que ya es decir), corría el año 1964, y cada noche solía llegar de los últimos porque mucho era lo que trabajaba. No había pupitres, los asientos eran tablones que se sostenían en ladrillos para ponerlos a una altura apropiada; había mucho niño y los asientos estaban mu justos y el personal se apretujaba como podía. Jacinto, muy bajito –llegaba siempre tarde- y desde una punta del tablero empezaba arrempujá para hacerse sitio diciendo, toas las noches: “ ¡Juye pallá, juye pallá”, y toas las noches arrempujaba pa sentarse: ¡Juye pallá, juye pallá!, asín que se quedó con el mote: Jacinto Osorio “Juye”, al que desde aquí mando un fuerte abrazo.
Jacinto ha trabajado mucho en su vida, ha cotizao muchísimos años, así que ojalá le dure muchos años la jubilación de la que disfruta. De niño, que ya trabajaba, asistía por la noche a una escuela clandestina donde por 30 pta. al mes (dieciocho céntimos de euro al mes), se podía aprendé a leer, escribir, las cuatro reglas, la regla de tres simple (directa e inversa), y hasta quebrados (que ya es decir), corría el año 1964, y cada noche solía llegar de los últimos porque mucho era lo que trabajaba. No había pupitres, los asientos eran tablones que se sostenían en ladrillos para ponerlos a una altura apropiada; había mucho niño y los asientos estaban mu justos y el personal se apretujaba como podía. Jacinto, muy bajito –llegaba siempre tarde- y desde una punta del tablero empezaba arrempujá para hacerse sitio diciendo, toas las noches: “ ¡Juye pallá, juye pallá”, y toas las noches arrempujaba pa sentarse: ¡Juye pallá, juye pallá!, asín que se quedó con el mote: Jacinto Osorio “Juye”, al que desde aquí mando un fuerte abrazo.