COSAS QUE NO TIENEN PRECIO (Insisto),
Contemplar el Amanecer es gratis.
Tuesta pan, restriégalo con un ajo, échale aceite del tuyo, ponte un café calentito, y sal a ver la mañana. Coge a tu hijo, atráelo por los codos y abrázalo, que es gratis.
¡Qué días de otoño estamos teniendo! Estamos en crisis, pero sentir el frío en las mejillas, recibir los rayos del sol y darte una buena caminata no tiene precio, y es la gloria.
Ataviado de ropa invernal, bufanda al cuello - gorra para lo calvos- y una varita como toda defensa: ¡Sal a los blancos caminos del Señor!, acércate a la dehesa y mírala, que es gratis.
Besa, coño, ¿cuánto tiempo hace que no le dices que le quieres, eh?, pues hazlo esta mañana que está tirado de precio.
Y, a medio día, al ángelus, componte un vermú (y exige el aperitivo) con esos amigos que quieren lo mejor para ti. Habla y critica hasta la extenuación, desahógate en la taberna, cágate en todos los cachosdetrozodepedazodemaderad etroncosdeárbol que viven mejor que tú y hacen como que trabajan. Insulta a las Infantas y a sus cónyuges y di en alto “ ¡serán cabrones!”: no tiene cárcel to este desajogo, es muy sano y está asequible de precio.
Acaricia a ese perro que tan sumiso te mira, quizá esté rezando por ti.
Utiliza la tarifa plana, que ya está pagá, y llama a las personas con las que estés “tirante” y diles que no pasa ná. O a ese yerno, cuñao, sobrino, o lo que sea, que es un pelín estirao pa decirle que nada, que buenos días tengas y na más: y se sentirá extrañamente feliz.
No envidies comer en un buen restaurante, no te agobies hoy con la comida del mediodía: fríe huevos de corral, moja pan recién hecho y pide a Dios, si lo tienes, que te siga dispensando tanta cosa placentera por tan bajo coste. Y, hoy, al diablo con el colesterol y las GPT: ¡bebe vino!, que esto no te junde el presupuesto.
Y duerme lo justo, que -aunque es gratis- puedes sacar tiempo para leer, por ejemplo, a un poeta extremeño nacido en un pueblo de Salamanca que escribió con ternura algo sobre un nido: “que hay que ver lo que enseña/observar un nido de cigüeña”.
Qué hermoso y barato es contemplar un atardecer.
¡Ay, Señor!, si alguien mañana, pa cenar, me ofreciese un caldo molinero y repápalos........., que debe ser mu barato hacerlo, lo dejo todo y voy.
Contemplar el Amanecer es gratis.
Tuesta pan, restriégalo con un ajo, échale aceite del tuyo, ponte un café calentito, y sal a ver la mañana. Coge a tu hijo, atráelo por los codos y abrázalo, que es gratis.
¡Qué días de otoño estamos teniendo! Estamos en crisis, pero sentir el frío en las mejillas, recibir los rayos del sol y darte una buena caminata no tiene precio, y es la gloria.
Ataviado de ropa invernal, bufanda al cuello - gorra para lo calvos- y una varita como toda defensa: ¡Sal a los blancos caminos del Señor!, acércate a la dehesa y mírala, que es gratis.
Besa, coño, ¿cuánto tiempo hace que no le dices que le quieres, eh?, pues hazlo esta mañana que está tirado de precio.
Y, a medio día, al ángelus, componte un vermú (y exige el aperitivo) con esos amigos que quieren lo mejor para ti. Habla y critica hasta la extenuación, desahógate en la taberna, cágate en todos los cachosdetrozodepedazodemaderad etroncosdeárbol que viven mejor que tú y hacen como que trabajan. Insulta a las Infantas y a sus cónyuges y di en alto “ ¡serán cabrones!”: no tiene cárcel to este desajogo, es muy sano y está asequible de precio.
Acaricia a ese perro que tan sumiso te mira, quizá esté rezando por ti.
Utiliza la tarifa plana, que ya está pagá, y llama a las personas con las que estés “tirante” y diles que no pasa ná. O a ese yerno, cuñao, sobrino, o lo que sea, que es un pelín estirao pa decirle que nada, que buenos días tengas y na más: y se sentirá extrañamente feliz.
No envidies comer en un buen restaurante, no te agobies hoy con la comida del mediodía: fríe huevos de corral, moja pan recién hecho y pide a Dios, si lo tienes, que te siga dispensando tanta cosa placentera por tan bajo coste. Y, hoy, al diablo con el colesterol y las GPT: ¡bebe vino!, que esto no te junde el presupuesto.
Y duerme lo justo, que -aunque es gratis- puedes sacar tiempo para leer, por ejemplo, a un poeta extremeño nacido en un pueblo de Salamanca que escribió con ternura algo sobre un nido: “que hay que ver lo que enseña/observar un nido de cigüeña”.
Qué hermoso y barato es contemplar un atardecer.
¡Ay, Señor!, si alguien mañana, pa cenar, me ofreciese un caldo molinero y repápalos........., que debe ser mu barato hacerlo, lo dejo todo y voy.