Estas vacaciones he hablao mucho vino, porque esta expresión es más exacta que decir “este verano he bebío mucho vino”; y es así porque lo placentero –lo que me alimentaba y me daba sabor y me achispaba- era el hablar. He tenido multitud de conversaciones con mis amigos de infancia y fijáos qué historia más corta me ha contao uno de ellos al rememorar a mi admirado Casimiro “el Zapatero”, que le tengo en mis escritos y mucho más en mis recuerdos, que no por jorobado estaba incapacitado para amar; otras veces dije que “era más caliente que la plancha un sastre”, que lo era y lo practicaba, pero hoy digo que también amó profunda y limpiamente, se enamoró hasta las cachas de una mujer mu guapa, morenísima de piernas infinitas y tan alta que le sacaba dos palmos (a la que no debo citar por simple respeto): la quiso a raudales y cuando se emborrachaba maldecía su joroba, esa “falta” que le oprimió hasta matarle por asfixia y que, según él, le impedía ser correspondido. La cosa fue así,
“El 21-7-69, a punto de dar las tres de la madrugá, hacía mucha caló en La Haba. En la terraza del Bar Canario la gente miraba embelesá a una televisión que estaba encima de una repisa de madera, hecha por tío Francisco “el Cogutero”, adosada por dos alcayatas –que todavía se pueden observar- a la pared izquierda del portón por donde antiguamente entraba el carro tío Gaspar “el Miliciano”. El hecho es que en una de las mesas estaban mi amigo P., Casimiro y una mujé. Y en esto que se hizo un gran silencio: Neil Armstrong ponía su pié en la Luna, la gente miraba al televisor y no lo podía creer, to el mundo estaba “clisaíto”, con los ojos clavaos en la pantalla, y entonces mi amigo P. le dijo a Casimiro: “Casi, Casi, que te lo pierdes, mira la Luna”, y él le contestó muy desinteresado y ausente: “Yo llevo mirando a esta luna toa la noche y ella no me mira a mí”, dijo sin apartar la mirada de ELLA”
Mu bonito ¿no? Aluego, Casimiro se echaba una cuatrola, y en sus ¡ARRASTROS!, dando un golpe fortísimo en la mesa, descargaba parte de su desamor.
Buenas noches jabeños,
“El 21-7-69, a punto de dar las tres de la madrugá, hacía mucha caló en La Haba. En la terraza del Bar Canario la gente miraba embelesá a una televisión que estaba encima de una repisa de madera, hecha por tío Francisco “el Cogutero”, adosada por dos alcayatas –que todavía se pueden observar- a la pared izquierda del portón por donde antiguamente entraba el carro tío Gaspar “el Miliciano”. El hecho es que en una de las mesas estaban mi amigo P., Casimiro y una mujé. Y en esto que se hizo un gran silencio: Neil Armstrong ponía su pié en la Luna, la gente miraba al televisor y no lo podía creer, to el mundo estaba “clisaíto”, con los ojos clavaos en la pantalla, y entonces mi amigo P. le dijo a Casimiro: “Casi, Casi, que te lo pierdes, mira la Luna”, y él le contestó muy desinteresado y ausente: “Yo llevo mirando a esta luna toa la noche y ella no me mira a mí”, dijo sin apartar la mirada de ELLA”
Mu bonito ¿no? Aluego, Casimiro se echaba una cuatrola, y en sus ¡ARRASTROS!, dando un golpe fortísimo en la mesa, descargaba parte de su desamor.
Buenas noches jabeños,