LA HABA: Hoy me he dicho: “Me voy a manifestá”. Tenía que hacé...

Hoy me he dicho: “Me voy a manifestá”. Tenía que hacé unas gestiones en Madrid centro (con un hueco grande en medio) y ya, desde casa, había escogío el sitio aonde hacélo. Porque aquí, igual que hay pa escojé teatros, te pués permití escogé manifestación, semos asín de amplios: igual te sueltan unos pocos cochinos en la Castellana, que te atraviesan un tractó con las vertederas en Neptuno, o ves a cien tíos detrás de una piara de ovejas con perro y tó, Madrid se enriquece con esto y a los que vivimos aquí nos dan un poco por culo, pero nos gusta.

Totá, que desde la plaza de Chamberí m’hebajao solo hasta la glorieta de Bilbao, allí ya había un pequeño grupo con pitos y cornetas, tales eran sus armas, y con ellos –por la calle Sagasta- m´heplantao en Alonso Martínez: y de allí mismito arranca la calle Génova donde, a la altura de Argensola, está la sede de la cosa: el sitio que yo había elegío pa incordiá. De verdá, uno no tiene un posicionamiento político determinao, pero uno sabe dónde está: a mí no me gustan las mayorías, ni las razones totales, prefiero el petí comité, está al borde de, con los que no puén goberná, con la minoría, uno es asín. A lo que iba, ya en Génova ha empezao a llegá una ría de gente por tó las calles que, más que por voluntá (que también), por el simple arrempujá del gentío –y algunos jaciéndonos los remolones, pasito a pasito como en la Semana Santa-, cuando nos hemos dao cuenta, habíamos cortao la calle. Claro, esta arteria, que es como una continuación de la calle Goya y que une tó el barrio de Salamanca (que es donde está el tronío), con la Castellana, Bilbao y tó esos barrios céntricos, en el momento que la hemos cortao s’harmao un cirulo de tráfico del copón bendito.

Como tenía entrada preferente, m’hatocao en primera fila, y no sos quiero contá la guardia pretoriana que tié esta gente pa defendése. Tenían tó el edificio cerrao, como cuando había en La Java tormenta de La Lapa y se atrancaba to la casa, y nosotros -en vé de canta el Trisagio-, coreando eso de “que salga Mariano”, “que bote la Botella”, y con las pezuñas parriba “estas son, nuestra armas”, o pa la policía “a ti, también, t’han quitao la extra”: y había allí más números de policías que efectivos pa apagá los fuegos de Girona: mucha, muhísima madera. El caso es que me he visto arrepujáo por detrás por el gentío y frenao por alante por la pasma, o sea, entretallao: el hecho es que, con la orden de que nos retirásemos a la acera, pa desocupá los carriles cortaos, hemos recibío –no golpes- pero sí arrempujones despectivos y chulescos desos que te inritan. A mí, lo que más m’ha emberrenchinao ha sío que m’arrugaran y rompieran (un poco más entoavía) mi sombrero: que me pone de tan mala leche como cuando me mojaban la oreja de chico pa jugá en el arroyo al “quiquiriquí: el que tenga coones que se meta aquí”, m’haindignao.

Y ya el ácabóse, aluego, m’hanpuesto una alcahofa de una arradio en la boca, una pijaaparte de Onda Madrid, que es propiedá de la Esperanza, pa preguntáme si me manifestaba por los recortes o contra los que estaban enfrente: “Por tó, yo me manifiesto por tó, porque está el personal mu jarto, y yo no soy minero, ni funcionario, ni parao, ni na: soy un privilegiao que quiero que la gente de mi alrededó viva sin angustia y sin que le falte lo mínimo digno pa viví, asín, ná más”, y luego la tía, sin mirá, s’ha ío pa otro, y la policía y las cámaras retratándonos a los que estábamos en preferente.

Y ya pa colmo, esta tarde llama mi hijo el pequeño a su madre y le dice, “oye mamá, ¿vosotros habís visto el telediario de la S…..,?, es que sale papá echándose un baque con un policía que le saca dos cuartas, ¿tú tiés controlao a mi padre? ¿No estaba chateando por el barrio? Y es que uno ya no cuenta en casa casi ná, pa qué, pero hoy no he podío pasá desapercibío. ¡Estos jodíos medios! Ha sío noticia esta protesta en Madrid, pero ya no está Pepa Bueno pa contálo. Un día mu reconfortante hoy: estas cosas, al hacélas, son las que te impulsan a pensá que no está to perdío, pero no estoy mu seguro de que sea así.

Buenas noches jabeños,
(Ni que decí tiene, que en ese fortín al que nos dirigíamos, de doce a una de la tarde, ni ha salío ni ha entrao nadie: estarían recortando).