Quién de los que llegamos a Madrid en los sesenta no tiene una cuenta en Cajamadrid?, sea jubilado, autónomo, una jovencita, yo mismo o tú, es casi seguro que hayamos tenido alguna relación con esta Caja de Ahorros y Monte de Piedad. Esta importantísima entidad yo la creía sólida, seria, bien representada y bien gestionada. Pero todo lo que tocan estos políticos, crisis aparte, lo estropean: ¿dónde están escondidos ahora Gallardón, Aguirre y Camps, y también –sí, sí- Fernández Ordóñez.
Los dos primeros para gobernarla a su antojo intentaban sentar en las sillas del Consejo a sus hombres: uno que Blesa, la otra que Pizarro, y el valenciano –entonces con problemas de sastrería pero con muchos votos peperos que dar a Rajoy- insinuó la conveniencia de fusionarla con Bancaja (una entidad quebrada, podrida hasta los tuétanos, gobernada de pe a pa por el PP: intoxicada de tanto negocio sucio en el Levante de los Camps, Costas y Ritas, bigotes y coños de la Bernarda). El Gobernador Fernández Ordóñez, sólo empleado en decir a los demás lo que teníamos que hacer (bajarnos los salarios y las indemnizaciones por despido) se olvidó, o quiso olvidarse, de lo que tenía que hacer él mismo: ser el agente supervisor de la cosa en estas entidades. Así que el mal olor que siempre ha venido del PP valenciano –aquí en el Foro lo hemos dicho muchas veces- lo mezclaron con la colonia madrileña: y ya lo tenemos muy reiterado, mierda más colonia igual a mierda cochina.
Ni Blesa ni Pizarro, Rajoy impuso a Rato que consintió en tragarse ese sapo del PP valenciano aún ha sabiendas de que Cajamadrid podría resentirse. Quiso lavar la cara de la resultante Bankia sacándola a Bolsa, engañando a pequeños ahorradores para que compraran acciones de algo que sabía quebrado, pidió dinero público (sólo 4.8OO millones), se los dieron y ni así. Y pidió otros diez mil, y no es que no quisieran dárselos es que no los tiene ni el Estado ni nadie, y entonces saltó el trallazo en la prensa: “Se nacionaliza Bankia”, lo único que se podía decir –aunque sea mentira- para evitar colas de miles de personas en las oficinas de Cajamadrid que hubieran dado la vuelta al mundo como las dio el “Corralito” argentino. Rato se va –con muchas prisas como siempre, con mucho dinero como siempre- y se permite decir, encima, que recomienda a un tal Gorricitigorriachorrameonaocom ocojonessediga para sustituirle (en plan monárquico). ¡Váyanse al carajo todos, hombre!
Y también están callados los consejeros que fueron de UGT, CC OO, PP, PSOE e IU, que lo único que han aportado al gobierno de Cajamadrid ha sido sus respectivos estómagos y cuentas a llenar: este desaguisado, por acción u omisión, lo han generado el presidente Rato, tres vicepresidentes, veinte consejeros y un secretario general, ¿no habrá ningún juez por ahí dispuesto a preguntarles algo sobre el caso? Esto es lo que uno echa en falta, y no que los mercados exijan una reforma financiera: eso es mentira, qué coño reforma haría falta si todas las cajas y bancos estuvieran saneadas, ¡NINGUNA! Ni fusiones, digan lo que digan: se reforma y se fusiona para pagar los platos rotos entre todos: los empleados, con sus puestos; los accionistas, con sus pérdidas; los pequeños clientes como tú y como yo, con desazones; y todo el resto, madrileños o no, a pagar con nuestros impuestos la “nazionalización”.
Y puede malsonar, pero yo no voy a tener empacho en decirlo: los catalanes –sabedores de cómo estaba Cajamadrid- se “ofrecieron” a fusionarla con La Caixa sin Bancaja de por medio, pero claro: ¡Cómo va a consentir el nacionalismo pepero español subyugarse al nacionalismo hortera catalán! Rato dijo que sí, pero mandando él y con sede en Madrid. Hombre, por Dios, los catalanes pueden pecar de austeros –que nada de malo tiene- pero nunca de gilipollas.
Hasta luego (¡Y a ver si me escribís!)
Los dos primeros para gobernarla a su antojo intentaban sentar en las sillas del Consejo a sus hombres: uno que Blesa, la otra que Pizarro, y el valenciano –entonces con problemas de sastrería pero con muchos votos peperos que dar a Rajoy- insinuó la conveniencia de fusionarla con Bancaja (una entidad quebrada, podrida hasta los tuétanos, gobernada de pe a pa por el PP: intoxicada de tanto negocio sucio en el Levante de los Camps, Costas y Ritas, bigotes y coños de la Bernarda). El Gobernador Fernández Ordóñez, sólo empleado en decir a los demás lo que teníamos que hacer (bajarnos los salarios y las indemnizaciones por despido) se olvidó, o quiso olvidarse, de lo que tenía que hacer él mismo: ser el agente supervisor de la cosa en estas entidades. Así que el mal olor que siempre ha venido del PP valenciano –aquí en el Foro lo hemos dicho muchas veces- lo mezclaron con la colonia madrileña: y ya lo tenemos muy reiterado, mierda más colonia igual a mierda cochina.
Ni Blesa ni Pizarro, Rajoy impuso a Rato que consintió en tragarse ese sapo del PP valenciano aún ha sabiendas de que Cajamadrid podría resentirse. Quiso lavar la cara de la resultante Bankia sacándola a Bolsa, engañando a pequeños ahorradores para que compraran acciones de algo que sabía quebrado, pidió dinero público (sólo 4.8OO millones), se los dieron y ni así. Y pidió otros diez mil, y no es que no quisieran dárselos es que no los tiene ni el Estado ni nadie, y entonces saltó el trallazo en la prensa: “Se nacionaliza Bankia”, lo único que se podía decir –aunque sea mentira- para evitar colas de miles de personas en las oficinas de Cajamadrid que hubieran dado la vuelta al mundo como las dio el “Corralito” argentino. Rato se va –con muchas prisas como siempre, con mucho dinero como siempre- y se permite decir, encima, que recomienda a un tal Gorricitigorriachorrameonaocom ocojonessediga para sustituirle (en plan monárquico). ¡Váyanse al carajo todos, hombre!
Y también están callados los consejeros que fueron de UGT, CC OO, PP, PSOE e IU, que lo único que han aportado al gobierno de Cajamadrid ha sido sus respectivos estómagos y cuentas a llenar: este desaguisado, por acción u omisión, lo han generado el presidente Rato, tres vicepresidentes, veinte consejeros y un secretario general, ¿no habrá ningún juez por ahí dispuesto a preguntarles algo sobre el caso? Esto es lo que uno echa en falta, y no que los mercados exijan una reforma financiera: eso es mentira, qué coño reforma haría falta si todas las cajas y bancos estuvieran saneadas, ¡NINGUNA! Ni fusiones, digan lo que digan: se reforma y se fusiona para pagar los platos rotos entre todos: los empleados, con sus puestos; los accionistas, con sus pérdidas; los pequeños clientes como tú y como yo, con desazones; y todo el resto, madrileños o no, a pagar con nuestros impuestos la “nazionalización”.
Y puede malsonar, pero yo no voy a tener empacho en decirlo: los catalanes –sabedores de cómo estaba Cajamadrid- se “ofrecieron” a fusionarla con La Caixa sin Bancaja de por medio, pero claro: ¡Cómo va a consentir el nacionalismo pepero español subyugarse al nacionalismo hortera catalán! Rato dijo que sí, pero mandando él y con sede en Madrid. Hombre, por Dios, los catalanes pueden pecar de austeros –que nada de malo tiene- pero nunca de gilipollas.
Hasta luego (¡Y a ver si me escribís!)