LA HABA: El uno de mayo un grupo de gente se dio cita en La...

El uno de mayo un grupo de gente se dio cita en La Antigua, es la primera vez que yo caigo por aquí en esta fecha. Mientras se celebraba la misa opté por irme al “refalaero” con mis niños, y allí encontré a otros niños jabeños que, en esto de “resfalar”, dan sopas con honda a cualquiera. Este peñasco, por el que han resbalado todos los culos jabeños desde la invención de la vestimenta, es, después de la Virgen, uno de los sitios más mirado de toda la campiña. Ahora, en La Antigua se ha improvisado un bar atendido por voluntarias, café y bizcocho es lo más vendido, con el objeto de financiar las reparaciones que se han acometido en el antiguo Convento. Observo al párroco como camarero, es un hombre muy risueño, y aprovecho para pedirle que me permita ver la restauración efectuada por dentro, y accede a enseñármelo a las nueve de la tarde.

Lo primero que visitamos es la casa del propio cura, nuestro anfitrión, que es una vivienda bien concebida: aunque sobria, no le falta de nada. Luego hemos visto cómo todo el interior ha sido sometido a una reparación casi integral enfocada a darle funcionalidad a los espacios interiores, no ha habido restauración, eso es otra cosa. Lo más hermoso, a mi modo de ver, es el patio central: absolutamente desnudo, blanco inmaculado y con un alumbrado bien conseguido es un lugar idóneo para cualquier evento veraniego: admite una orquesta, una función teatral, una conferencia, una cena benéfica… Efectivamente, María Romero, ha desaparecido el azufaifo y también la escalera por donde subía doña Jesefita Lombardía a su aposento. Y en uno de los interiores, he visto –como muerta- la campana que también estuvo instalada en el patio y que con tanta energía hacía tañer la hermana Dulcenombre. También he visto arrumbada la cruz que coronaba la torre de la capilla y que destrozó un rayo de una seca tormenta ocurrida hace muchos años (Don José me asegura que campana y cruz volverán pronto a su sitio).

Luego pasamos a ver el resto de las dependencias, todo muy funcional como antes dije, todo nuevo pero esperando a ver qué se hace con ello. Me fijé en las entrañables fotos que adornaban las paredes: Antoñita Arévalo, su hermana Anita, la Victoria, la Dami de la Herminia, Anita Osorio, Matilde Forcallo, ………y tantas otras. Las HH. Fátima, Hilaria, Mercedes, Gracia, Dulce………Y por último, ya de noche y sin luz, nos adentramos en la capilla en la que poco pudimos ver debido a la oscuridad: el altar, el coro, los nichos de los Condes Campos de Orellana y los Calderón de la Barca, todo necesita una buena restauración.

Don José el párroco es una persona encantadora, nos ha atendido con paciencia y simpatía y nos ha ofrecido su casa “para lo que se ofrezca”: ya habla jabeño.

(P. D. La orden que inició las funciones de asilo en el “Convento”, no fue la que aparece en un cerámico de la fachada donde se cita a la Hermana Elisea Oliver Molina “Monte del Carmelo”; la precedió la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, una orden que fundó (1873) en Barbastro (Huesca) la Hermana Teresa Jornet e Ibars, que luego creo que ha resultado Santa).

Y ya está bien de jabeñear, que van tres días. Buenas noches a todos,