Qué bien Victoria, así recuerdo yo también a Casimiro que siempre estaba haciendo historia con sus anécdotas. Un día de estos, rememoraré la inauguración de la Casa Mercedes en Villanueva, que era otro “Almacén de Trigo”.
Los trigales, YOLE, no acaban de arribar –ya lo comenté a mi vuelta de el pueblo-, es penoso pensar que también los agricultores van a pasarlo mal, al perro flaco….., a ver si rompe a llover:
“Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes/pero ¿quién nos ata?........................ Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover; que tiene que llover, tiene que llover a cántaros” Pocos versos están tan preñados de esperanza y libertad como estos del extremeño, hoy –tristemente- asistimos a otra larga siesta. Pero tiene que llover.
Necesitamos, Pepe, que ese afilador tan entrañable vaya a La Java y toque la flauta; también necesitamos que la gente de fe, rece; que los curas hagan rogativas, por los clavos de Cristo, que hagan algo ¡Señor!, que tiene que llover a cántaros.
Hasta luego,
Los trigales, YOLE, no acaban de arribar –ya lo comenté a mi vuelta de el pueblo-, es penoso pensar que también los agricultores van a pasarlo mal, al perro flaco….., a ver si rompe a llover:
“Tú y yo muchacha estamos hechos de nubes/pero ¿quién nos ata?........................ Que tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover; que tiene que llover, tiene que llover a cántaros” Pocos versos están tan preñados de esperanza y libertad como estos del extremeño, hoy –tristemente- asistimos a otra larga siesta. Pero tiene que llover.
Necesitamos, Pepe, que ese afilador tan entrañable vaya a La Java y toque la flauta; también necesitamos que la gente de fe, rece; que los curas hagan rogativas, por los clavos de Cristo, que hagan algo ¡Señor!, que tiene que llover a cántaros.
Hasta luego,