LA HABA: Ayer por la tarde volví a la plaza de Las Salesas,...

Ayer por la tarde volví a la plaza de Las Salesas, pero la gestión me volvió a salir mal: volveremos a intentarlo, mientras tanto me voy al pueblo. No sin antes –ventajas del Foro sobre la prensa- dejar mis sensaciones este 9 de febrero de 2012.

El 9 de febrero de 1946, no sé si mañana alguien lo recordará, la Asamblea General de la ONU condenó el régimen totalitario del general Franco. Y el mismo día, pero 66 años después –ironías del calendario- siete magistrados, Berdugo (otra ironía) y seis más, nos traen un eco de aquel pasado que para la Justicia es el presente: qué pena, qué indignación, qué impotencia, ¡qué injusticia!

Yo soy un tipo raro en mis aficiones: igual me encandilan las conferencias teológicas que el padre Carreira ha impartido en días anteriores en el dial de Radio María, que me da por releer El Proceso de F. Kafka, (la actualidad obliga), o practico, cuando no trabajo, nuevos métodos para lograr el grado de dureza adecuado en el arroz a banda. Pero confieso que nunca, jamás, había echado la tarde leyendo una sentencia: bueno, pues hoy lo he hecho.

De ella da fe la Ilma. Secretaria de Sala, Sra. Cao (es la tercera ironía).

(He tenido la paciencia de leerme los 70 folios de los que consta, es la núm. 79/2012 del T. Supremo, del 9-2-1946 (perdón 2012), (I) consta de Antecedentes, (II) l6 Fundamentos de Derecho y (III) Fallo. Es consecuencia de una querella, causa especial 20716/2009, y, en resumen, viene a condenar al magistrado don Baltasar Garzón Real a la pena suficiente como para apartarlo de la judicatura: es el art. 446.3º del Código penal lo que ha invocado, para ello, la Sala 2ª de lo Penal.)

Los partidos que se suceden en el poder, ambos dos, los medios de comunicación que los jalean, los poderes económicos amedrentados, todo tipo de políticos corruptos (y corruptores), los Costa, Bárcenas, Camps y su esposa, Rita, Crespos, Bigotes, Correas, Urdagarin, la Infanta Elena y el coño de la Bernarda. Los abogados corruptos y corruptores, los que –apoyados en la Ley- asesoran, tecnifican, aconsejan y defienden a delincuentes de guante blanco, todos, todos ellos, que brinden con Champán. Pueden estar un tanto tranquilos: ¿Qué juez español va a mover ficha con celeridad, a sabiendas, de que la Ley es la letra siempre, y nunca el espíritu? Hubo trajes porque se los pusieron, no había facturas porque no los pagaron, hubo regalos a las esposas y a otras porque los ostentaron, hubo voces grabadas porque las escuchamos. Pero no es suficiente: no son culpables, porque el Juez que lo averiguó, como otros muchos, cometió el sacrílego fallo de grabarles cuando estaban acompañados de sus ilustres defensores.

A los que les alimente el rencor: condenados por el GAL, dictadores sanguinarios, políticos resentidos, narcotraficantes encarcelados, terroristas condenados, pederastas, políticos y funcionarios corruptos, mafias extranjeras, etc., también pueden regodearse.

A los que les alimenta la envidia -ese pedazo de pecado capital que sólo aporta sufrimiento- como, por ejemplo, los jueces que presuntamente sean cobardes, vagos, incompetentes, serviles, etc., porque alguno habrá, ¿no?: que también copeen, porque nunca se confundirán. Se me olvidaban los más importantes, los mediocres.

Qué perversidad más absoluta contemplar cómo lo más potente del Estado de Derecho se pone en marcha para callar, con una contundencia que acojona, voces que se atreven con los poderosos. Qué fácil es ser verdugo de los débiles para dar servicio a los más fuertes. Y qué justicia más ágil y eficaz se distribuye cuando conviene al Cuerpo. Y si no que se lo digan a los padres de Marta del Castillo.

Y termino, “El fin no justifica los medios”, ha descubierto hoy en Madrid nuestra Presidenta: pregúnteselo a su exconsejero Granados, pero delante de Gallardón, hoy ministro de la cosa: ¿Con qué medios, con qué fin y con qué dinero, se hicieron los seguimientos al concejal, de su mismo partido, Sr. Cobos?. Y, ¿qué juez los autorizó?

Yo creo firmemente, aunque la mitad del Foro –legítimamente- opine lo contrario, que el pecado de Garzón no ha sido tan grave como su penitencia. Y no se le está condenando por lo que dice la sentencia, sino por lo que no se puede decir.

Qué raro que los siete magistrados hayan estado tan unánimemente de acuerdo, ¿no? Yo les deseo muy buenas noches, que duerman bien.

Y a todos vosotros, también.

(Aunque nada tengo que festejar, ya que hemos perdido, unos chatos y un poco de pestorejo de Quiriqui no me los quita nadie: mañana en el pueblo, si D. q.)