LA HABA: El lenguaje, esos sonidos articulados que nos permiten...

El lenguaje, esos sonidos articulados que nos permiten comunicarnos a los humanos, a veces –localmente- aporta un léxico que no recoge ni puede recoger ningún diccionario oficial. Nuestro pueblo ha sido siempre muy rico en giros y palabras que –a mi modo de ver- nos enriquecen y configuran la idiosincrasia jabeña. Así, el decir “Adiós”, “Hola”, ¿Qué hay? Y el contestar con otro “Adiós”, o con cualquier otra palabra de cortesía, en “jabeño”, este saludo, se conoce como EL CANTÍO.

-Aaaaaaaaaaaai (¡buenas!).

-Eeeeeeeeeei (¡hasta luego!).

Con un sonido garganteante, casi musical, este solía ser el saludo jabeño por excelencia: el primero lo hacía el que pasaba andando, o a lomos de un burro, y el segundo era la contestación del que estaba sentado en la puerta de casa, después de dormir una siesta.

-A Fulano le he dao el cantío y no me ha contestao.

-Es mu venático: se habrá puesto a mal contigo.

-Y yo, ¿qué corcio le he hecho?

-Na, ¡chiaschio!, no le des más vueltas.

De vez en cuando, sería bueno recordar estas maneras de hablar tan jabeñas para que perduraran en el tiempo. Había una frase que empleaban las madres para llamar cariñosamente, o no tanto, a los niños traviesos y desobedientes:

- ¡Ven pacá, so negro malo de Guinea!, ¿quién te ha hecho esa pitera en la cabeza?
- Fulano, que me ha dao un espolique jugando al burro Villanueva.
- Cuando se cure, otra botana más en la testa: entre los jifes que tienes y los trasquilones de Tomás pareces un Ecce Homo.

Buenas noches a todos,