Como bien sabes, Caballero Andaluz, yo siempre fui más de Quevedo que de Góngora, y más concretamente de Baltasar Gracián. Pero ya que me
provocas, añado, que definitivamente abrazo más la vida libertina del madrileño (que llegó a ser conocido como Francisco de Quebebo), que la no menos libertina –pero casi siempre eclesiástica- del cordobés. Y más, que tú me entiendes bien, prefiero un arresto en la taberna que un sermón en la parroquia. Ahora bien, si el cura es parlanchín y tiene buen vino, tampoco me importaría mucho la celda.
Cualquiera que nos lea, sin leernos del todo, un día pensará que Leganés es un borrachín, otro que es un putero, otro que es un glotón y otro que es más perro que la matraca, o sea, otra vez: Lujuria, Gula y Pereza. ¡Qué va, hombre, qué va! Uno trata de tener un bagaje para no dar pena cuando le amortajen: “ ¡Anda Leganés, que bien jartito te vas: tu parte no te la quita nadie!”. Cuando me saquen a hombros (que hay que morirse para conseguirlo, al contrario que a los toreros que los sacan cuando triunfan), me gustaría que de mí se tuviera ese sentimiento. ¿No es mejor eso a que te penen con un “ ¡pobrecito, ahora que empezaba a permitirse algún lujillo!”? No tiene color, ¿verdad?
No soy borracho porque me encanta beber buen vino, esa es la explicación. Y es incontestable porque nunca me he emborrachado. Chispo y alegre, así de veces, pero es que esto es como “las siete y media”: quien se pasa, se cae. Y cuando se cae por beber, es que se cae todo. Yo animo a que nadie se caiga, a que nadie se pase, a que lo disfrute, a que lo hable, a que lo mee y a que lo duerma. Nada más.
De la vida licenciosa es de lo que con más vehemencia he escrito en este Foro; su entorno (como escenario, escuela de vida y comedia humana) lo he vivido y lo he observado con ojos bien abiertos: unas veces impactado por los personajes pecadores -que de todo había-, y otras apenado por la víctima necesaria, que es la puta.
Recuerdo cómo en un lupanar gaditano de mucho prestigio, al que acudían hombres con cargos públicos relevantes, fui testigo de una escena que nunca olvidaré. Entre todas las pupilas, la más solicitada era una rondeña esbelta que además de un físico agraciado, tenía otra gracia natural que desprendía simpatía a raudales; uno de sus clientes fijos era un diminuto juez que, según ella, la pagaba sólo por hacerle cosquillas en la espalda “con los dos pezones que tengo, negros como el azabache”, decía. Una noche, como una nueva estrella, apareció en el salón del prostíbulo una mujer brasileña cuya figura era realmente espectacular, si bien algo sosa; todo el mundo solicitaba los servicios de la recién llegada con una merma ostensible de ingresos para el resto de las servidoras que, día tras día, mostraban su antipatía por aquella escultura. El juez, ávido de nuevas sensaciones –digo yo- y traicionando a la habitual, una madrugada se hizo el remolón y se acostó con La Brasileña. Yo estaba expectante a la reacción de la agraviada, y muy cerca de ella, lo confieso. Entonces la pregunté, “ ¿qué les dará la mulata a todos estos?; y ella, con cara de mala hostia, me espetó “No ze picha, o tiene un pianillo en las tetas o una confitería en el chocho”. Y viendo que su señoría, ya aliviado, se marchaba con cabizbaja cortesía, le vociferó: “ ¡Mañana, te va a pezonear tu p….!. Una mirada de la Señora (la dueña) le cortó la amenaza en seco.
Y la rondeña estalló en un inconsolable llanto que le duró hasta el amanecer.
La pereza (para los clásicos la Acidia era el peor de los pecados), la practico por placer, pero no como vicio. Si te fijas, es muy distinto. He sido siempre un insomne, este padecimiento es difícil de curar si tienes un horario fijo de trabajo: ahora, como esto puedo elegirlo, no me importa el meridiano.
Con este relatar, contrapongo, JEJEJEJEJEJEJEJE, mi plácida vida (le echo humor al tema) a la de mi ya gran amigo Pepe el Teclista, que está guapísimo en la foto de su boda. Es verdad que donde él ofrece tersos pectorales, yo enseño dos flácidas ubres. Pero nadie es perfecto.
(Melchor, no olvides el vasito de leche antes de acostarte)
Buenas noches a todos,
(Espero que sea este el escrito que me dices que no ha registrado tu rodenador, contéstame por e-mail. Besos, querida.)
provocas, añado, que definitivamente abrazo más la vida libertina del madrileño (que llegó a ser conocido como Francisco de Quebebo), que la no menos libertina –pero casi siempre eclesiástica- del cordobés. Y más, que tú me entiendes bien, prefiero un arresto en la taberna que un sermón en la parroquia. Ahora bien, si el cura es parlanchín y tiene buen vino, tampoco me importaría mucho la celda.
Cualquiera que nos lea, sin leernos del todo, un día pensará que Leganés es un borrachín, otro que es un putero, otro que es un glotón y otro que es más perro que la matraca, o sea, otra vez: Lujuria, Gula y Pereza. ¡Qué va, hombre, qué va! Uno trata de tener un bagaje para no dar pena cuando le amortajen: “ ¡Anda Leganés, que bien jartito te vas: tu parte no te la quita nadie!”. Cuando me saquen a hombros (que hay que morirse para conseguirlo, al contrario que a los toreros que los sacan cuando triunfan), me gustaría que de mí se tuviera ese sentimiento. ¿No es mejor eso a que te penen con un “ ¡pobrecito, ahora que empezaba a permitirse algún lujillo!”? No tiene color, ¿verdad?
No soy borracho porque me encanta beber buen vino, esa es la explicación. Y es incontestable porque nunca me he emborrachado. Chispo y alegre, así de veces, pero es que esto es como “las siete y media”: quien se pasa, se cae. Y cuando se cae por beber, es que se cae todo. Yo animo a que nadie se caiga, a que nadie se pase, a que lo disfrute, a que lo hable, a que lo mee y a que lo duerma. Nada más.
De la vida licenciosa es de lo que con más vehemencia he escrito en este Foro; su entorno (como escenario, escuela de vida y comedia humana) lo he vivido y lo he observado con ojos bien abiertos: unas veces impactado por los personajes pecadores -que de todo había-, y otras apenado por la víctima necesaria, que es la puta.
Recuerdo cómo en un lupanar gaditano de mucho prestigio, al que acudían hombres con cargos públicos relevantes, fui testigo de una escena que nunca olvidaré. Entre todas las pupilas, la más solicitada era una rondeña esbelta que además de un físico agraciado, tenía otra gracia natural que desprendía simpatía a raudales; uno de sus clientes fijos era un diminuto juez que, según ella, la pagaba sólo por hacerle cosquillas en la espalda “con los dos pezones que tengo, negros como el azabache”, decía. Una noche, como una nueva estrella, apareció en el salón del prostíbulo una mujer brasileña cuya figura era realmente espectacular, si bien algo sosa; todo el mundo solicitaba los servicios de la recién llegada con una merma ostensible de ingresos para el resto de las servidoras que, día tras día, mostraban su antipatía por aquella escultura. El juez, ávido de nuevas sensaciones –digo yo- y traicionando a la habitual, una madrugada se hizo el remolón y se acostó con La Brasileña. Yo estaba expectante a la reacción de la agraviada, y muy cerca de ella, lo confieso. Entonces la pregunté, “ ¿qué les dará la mulata a todos estos?; y ella, con cara de mala hostia, me espetó “No ze picha, o tiene un pianillo en las tetas o una confitería en el chocho”. Y viendo que su señoría, ya aliviado, se marchaba con cabizbaja cortesía, le vociferó: “ ¡Mañana, te va a pezonear tu p….!. Una mirada de la Señora (la dueña) le cortó la amenaza en seco.
Y la rondeña estalló en un inconsolable llanto que le duró hasta el amanecer.
La pereza (para los clásicos la Acidia era el peor de los pecados), la practico por placer, pero no como vicio. Si te fijas, es muy distinto. He sido siempre un insomne, este padecimiento es difícil de curar si tienes un horario fijo de trabajo: ahora, como esto puedo elegirlo, no me importa el meridiano.
Con este relatar, contrapongo, JEJEJEJEJEJEJEJE, mi plácida vida (le echo humor al tema) a la de mi ya gran amigo Pepe el Teclista, que está guapísimo en la foto de su boda. Es verdad que donde él ofrece tersos pectorales, yo enseño dos flácidas ubres. Pero nadie es perfecto.
(Melchor, no olvides el vasito de leche antes de acostarte)
Buenas noches a todos,
(Espero que sea este el escrito que me dices que no ha registrado tu rodenador, contéstame por e-mail. Besos, querida.)