LA HABA: El mes pasado lo consumí prácticamente en Barcelona,...

El mes pasado lo consumí prácticamente en Barcelona, entre obligaciones laborales y familiares poco tiempo me quedó para ver (o visitar) a un matrimonio que me es muy querido. De ellos, concretamente de él, acabo de recibir -por otra red- un escrito con imágenes muy emotivo; tanto, que otra vez se me ha puesto borrosa la pantalla del ordenador. El poema lleva implícita una mala noticia: que se me muere un amigo "íntimo" que no conozco en persona, muerte que estaba anunciada desde hace años pero que cada vez que me lo reiteran se me desgarra el alma. El poema, no obstante sus inapelables sentencias, se me antoja muy dulce y tanta azúcar me desorienta, quizá el autor nada tenga que ver con el enfermo.

El Caballero Andaluz, que ha enmudecido, pidió el otro día que escribiéramos en el Foro de, y sobre, personas que hubieran representado valores y virtudes en su cotidiano vivir en el La Haba: el tema es difícil, ¿verdad Yole?, pero si surge el caso -no forzadamente- lo haremos con cariño.

Ya reconciliado con el portátil, ahora mismo estoy en la Sierra de Guadarrama con la mujer, que está muy bien, viendo el ´Barça-Betis mientras yo escribo. Igual que Miravete, y Jaraicejo, la falda de esta sierra atesora un bosque de jarales que es una maravilla contemplar: el olor, fragancia gratis, preludia una primavera que se hace necesaria vivir. La caminata, que incluye observar a distancia La Cruz de los Caídos, es sufrida por la pendiente a salvar y placentera por la extraordinaria belleza de este eterno "futuro" parque nacional: qué judiones con oreja me he comido, este país, efectivamente, es para comérselo. Noto la ausencia de grullas y la escasez de agua en la presa de La Jarosa, esto empieza a ser un problema: tiene que llover, tiene que llover.
Mi mujer no puede más, me canta (bueno, me reza) un cuarto gol del Barça y quiere consuelo, así que termino aquí.

Buenas noches.