LA HABA: El martes pasado creo que era cuando la amiga Victoria...

El martes pasado creo que era cuando la amiga Victoria venía a decirme (con esa educada justificación que ella acostumbra dar sin ser necesaria) que el alias "Leganés" se había desvelado fuera de este Foro. Es cosa que en nada me preocupa. Aquí todo el mundo me conoce y allí también. Es más, cambiar "Leganés" por mi nombre de pila no sería darme a conocer más ni mejor. Realmente, con un nombre o con otro, lo que sí nos da a conocer (y por eso son muchos más los que leen que los que escriben) es el vertido de sentimientos, gustos, expresiones y silencios que hacemos -casi a diario- sobre este Foro. Y para esto sí que hay mucha gente con una respetuosa carga de pudor. No es mi caso, porque esta extraversión patológica que yo tengo para contar cosas, y mis cosas, es la mejor medicina que he encontrado para vivir sin dañar, que no creo que sea mala religión. Y no por ello se renuncia a la privacidad auténtica, pues todavía le quedan a uno rincones muy íntimos en cuyos recovecos guarda la extremidad de lo mejor y de lo peor que uno tiene y a los que sólo entran los que son llamados.

Porque un "alias" o un seudónimo, por sí mismos, no dicen nada a favor ni en contra de quien los utiliza. No pasa lo mismo con los motes que, si están bien puestos, suelen dar una fiel pincelada de quien los lleva o de alguna de sus circunstancias. Estoy loco por ello, y un día hablaremos de los motes jabeños.

Sin ser jabeño, un amigo mío (toledano y antiguo seminarista) se casó con una chica de Ávila, muy teresiana ella, y Dios les dio tres hijos: uno se ordenó sacerdote, otro fraile se fue a Brasil, y la niña es monja carmelita en Madrid. ¿Sabéis qué mote le pusieron en el pueblo?: Pollasanta.

Buenas noches a todos,