LA HABA: Prefiero el frío, o que me saquen un diente, antes...

Prefiero el frío, o que me saquen un diente, antes que escribir en un portátil. Unos amigos, que me quieren, sabiendo que me gusta leer y escribir en una buhardilla con poco confort, se presentaron el otro día con el famoso portátil en su afán de agradarme y facilitarme las cosas: lejos de ello, he tenido que subir mi dosis de trankimazín (de O, 25 a O, 5O), he escrito y leído bastante menos de lo acostumbrado y no he abierto el correo hasta ahora mismo. Con ello, he desconcertado a gente que me tiene por habitual en mis envíos y, sobre todas las cosas, he tardado dos eternos días en saborear una frase de amor que me ha enviado una jovencísima amiga. Dicho lo cual, aquí me encuentro escribiendo con los pies fríos y la cabeza caliente que es el rédito que suele sacarse de esto de la escritura.

Al hilo de lo que estamos debatiendo sobre la solidaridad perdida, quiero subrayar y reiterar, que a mi corto parecer es LA CODICIA lo que trae malo al mundo en que vivimos. Han caído en las cúpulas de las empresas, y en los bancos, los gobiernos, y en todas aquellas instituciones desde las que se debería irradiar la riqueza y distribuírse de manera racional, una ola de dirigentes sin escrúpulos con el deseo vehemente de lograrlo todo y en el plazo de tiempo más corto posible. Nadie sabe cómo fue, como una primavera infernal, una generación emergente, una pandilla de jóvenes engominados recién salidos de los hornos universitarios, regados de másteres millonarios en schooles de prestige (malditas todas), desenfadados y audaces, se adueñaron de las riendas del poder, vendieron y compraron vertiginosamente todo lo que podía chorrear ganancia para ellos, dejando en la cuneta lo que era ético, profesional y justo. Y algo absolutamente perverso, todo recurso humano anticuado (edad madura, prudencia empresarial, ANIMADVERSION A LOS PORTÁTILES.........) era ninguneado hasta la extenuación, cuando no hasta el mobbing -un barbarismo en inglés- idioma predilecto de los nuevos dioses que no es otra cosa que "putear al antiguo de la casa para poner a mi amiguete de facultad". Este espécimen consiguió multimillonarse -no sé cómo me ha salido- en euros en poco más de diez o quince años (me viene a la memoria un tal Vilallonga amigo de no sé quien.....), hoy luce canas incipientes, domina las empresas de telecomunicaciones, las cajas de ahorro, los bancos, las grandes constructoras e inmobiliarias, las eléctricas, las financieras y, por llegar, su sombra llega hasta la perversión del idioma, utilizando eufemismos en inglés para intentar convencernos de que EMBAUCAR no es lo mismo que ROBAR.

En fin, luego seguimos con lo nuestro. Hasta luego,