Pablo le sirvió vino a mi abuelo, Andrés a mi padre, y Luciano a mí. Esta correspondencia generacional es la mejor prueba de que el vino no mata, antes al contrario, nos mantiene talentosos, a veces nos erotiza y casi siempre nos induce al sueño. No hay nada más que dos clases de vinos: los buenos y los malos, y un vino bueno no tiene por qué ser caro. Por más que parezca contradictorio, a los que nos gusta mucho el buen vino nos está vetado ser borrachos. A don Gregorio Marañón le preguntaron: " ¿El vino es bueno?", y el contestó "si es bueno, sí".
Esta taberna que regenta mi amigo Luciano, es la única que queda en el pueblo, después de que desaparecieran las siguientes: La Lala, Tío Justo, María Merienda, Culopuerco (con perdón), Bersabé (Betsabé en el salmo), y La Pepilla. Puede que alguna se me quede en el tintero, pero realmente lo que quería decir es que merece reconocimiento una casa que ha visto desaparecer, de su alrededor, a la Clínica, el Cuartel y el Ayuntamiento, del que era su antesala.
En esta taberna es donde yo me bebo mis chatos, donde cito a mis amigos, donde hablo con libertad de lo que me apetece, donde oigo cosas sabias y cosas graciosas, donde me informo de las cosas que en el pueblo acontecen, donde veo perder al Atletic, y, sobre todo, donde recuerdo a hombres buenos que ya no están. Y también, donde están solícitos a hacerme cualquier favor que esté en su mano y yo necesite.
En poco me voy a confundir si digo que habrá servido 1.575.000 chatos, o l76. OOO litros, o 11.000 arrobas de vino, desde su apertura hasta hoy.
Luciano, pon la espuela que nos vamos: invita Alonso.
Buenas noches.
Esta taberna que regenta mi amigo Luciano, es la única que queda en el pueblo, después de que desaparecieran las siguientes: La Lala, Tío Justo, María Merienda, Culopuerco (con perdón), Bersabé (Betsabé en el salmo), y La Pepilla. Puede que alguna se me quede en el tintero, pero realmente lo que quería decir es que merece reconocimiento una casa que ha visto desaparecer, de su alrededor, a la Clínica, el Cuartel y el Ayuntamiento, del que era su antesala.
En esta taberna es donde yo me bebo mis chatos, donde cito a mis amigos, donde hablo con libertad de lo que me apetece, donde oigo cosas sabias y cosas graciosas, donde me informo de las cosas que en el pueblo acontecen, donde veo perder al Atletic, y, sobre todo, donde recuerdo a hombres buenos que ya no están. Y también, donde están solícitos a hacerme cualquier favor que esté en su mano y yo necesite.
En poco me voy a confundir si digo que habrá servido 1.575.000 chatos, o l76. OOO litros, o 11.000 arrobas de vino, desde su apertura hasta hoy.
Luciano, pon la espuela que nos vamos: invita Alonso.
Buenas noches.