LA HABA: Bienvenido Begues: seas quien seas, ¡Bienvenido!. Tiempo...

Bienvenido Begues: seas quien seas, ¡Bienvenido!. Tiempo habrá de cambiar impresiones contigo.
Hoy, la actualidad me obliga a estar con Andrea. Eso que nos has contado, so cordobesa, (sin pudor, con valentía), lejos de apenarnos nos ha llenado de regocijo. Estoy muy contento de saberte liberada, decidida y libre: hace mucho tiempo, pero a veces uno se permite alegrarse con escuchar este tipo de decisiones bien tomadas aunque sean tan antiguas, tal es nuestra necesidad de recibir buenas noticias. Esta noche, con esta tu aportación de aire fresco, este pequeño grano de felicidad que algo oxigena, trata uno de compensar la aciaga semana que estamos sufriendo: cuatro muertes, se dice pronto. Y esta noche, una más, mujer, con violencia, sin denuncia que hubiera delatado al ogro. Esta macabra letanía parece no tener fin; pero todo parece indicar que, a pesar de su desesperación, muchas mujeres silencian su penar hasta un límite tal que rayan en el suicidio, ¡Qué miedos no les atenazarán para sufrir esa parálisis!: parece que alguien extraordinariamente influyente debería perseverar para erradicar esta terrible lacra. Si alguien, para mover la inmensa Tierra, sólo pedía un punto de apoyo... ¡Pidámoslo ya!, esta vez para remover todas las conciencias de todos los hombres. Creemos un déficit, un inmenso gran déficit, e invertámoslo en persuadir y educar a todos niños y niñas que lo son hoy, para que no sean mañana como somos nosotros.
Buenas noches a todos.