LA HABA: Andrea, ¿qué tal?, mis mejores deseos para que te encuentres...

Andrea, ¿qué tal?, mis mejores deseos para que te encuentres bien, aun sabiendo cómo te estará afectando el suceso de esas criaturitas. Desconocemos si ahí en Córdoba hay algún dato nuevo pues aquí en Madrid lo único que reina es el desconcierto más abosoluto. El otro día, UNOMAS dio en todo el nervio del asunto cuando dijo que a un niño de dos años no se le puede quitar los ojos de encima, y es verdad. Y yo añado: cómo es posible que nadie de los que paseaban por el parque de Cruz Conde recuerde a un padre despavorido preguntando " ¿Ha visto alguien a mis dos niños pequeños que ahora mismo estaban aquí?". Porque cualquiera que viva una situación tan terrible no podría
evitar el correr y correr de aquí para allá, gritar y gritar, preguntar y volver a preguntar, y agitarse y agitar a la gente hasta caer exhausto, ¿no?. Yo creo que esta sería la reacción más natural. No lo es sin embargo el relajar la mente, quedarse quieto y fríamente llamar a la Policía, como parece que hizo el padre. Como tampoco es natural, por muy bien aconsejado que esté uno, que la madre supeditara sus ansias de llegar a Córdoba a la burocracia de interponer una denuncia en una Comisaría de Huelva, tarea en la que puede consumirse un par de horas. En definitiva, y Dios sabe que estoy muy lejos de acusar a nadie (porque yo estoy todavía esperanzado en que estén escondidos), los padres parecen no haber estado a la altura de las circunstancias sino atareados en cuestiones de forma para evitar parcialmente las gravísimas consecuencias que pudieran devenirles. Desde fuera, la única razón que puede haber para comprender su rarísima actuación, es que ambos supieran desde el principio cuál iba a ser el desenlace, y de ahí la extraña lentitud y frialdad en sus primeras actuaciones. El tiempo es el que da y quita razones, pero que sea pronto por favor.
Andrea, buenas noches. Y escribe mujer.