DEDICADO AL
AMIGO TOMÁS D., EN RECUERDO DE UNA VELÁ CON MEMORABLES AUSENCIAS.
BELÉN FRANCESE Y LA PALABRA
Soy culpable, Belén, de obligarte a vivir en una estancia sideral donde eludimos todo contacto externo. Un
juego inhumano en una cápsula del tiempo que nos sirve para observar el pueril ajetreo de vidas sin ser vistos. Poca cosa, amor, si lo comparamos con el dolor del poema, con la hiriente extensión de las palabras en un cauce que fluye turbulento al paso de falsos dioses. Todo el misterio
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