Ha sido un pacaypallá, unas horas, pero he echao un rato en La Jaba: encuentro mu agradable con
amigos, un cumple entrañable y rápida vuelta a
Madrid. El
otoño, en la tarde de ayer, se tornó veraniego y ya por la
noche –bastante cálida- tuve la suerte de ver arder alguna rastrojera. Tengo la impresión, “fanegas”, que savecina un tramo de tiempo seco.
Sestá dando un hecho relativamente nuevo en el
pueblo que se deja sentir principalmente los sábados y días de
fiesta, el pueblo aparenta estar vacío
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