Bueno, pues como tengo por norma general no dejar de contestar ningún
mensaje que se me dirija, éste último no puede ser la excepción, aunque así como yo me identifico, me gusta que los que a mí se dirijan también lo hagan. La verdad es que no hay nada que más satisfaga que saber con quien se habla. No sé por qué se nos olvida poner nuestro nombre al final de lo que decimos.
Estimado, aunque ignorado,
amigo. No tomes a mal mis anteriores palabras. Digo lo que siento y siento si ello puede molestar.
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