(Carta que he remitido a una amiga virtual, escuchando “Con su blanca Palidez” y bebiéndome un gintónic: otra ficción.)
Jugando a lo imposible, yo necesito reencarnarme –tener otra vida-, lástima que sea un descreído y apenas crea en esta. Porque, sin rectificar nada (¿para qué?), ansío viajar a mi adolescencia para resarcirme de todo lo que uno, por hache o por be, dejó pendiente. Cuántos achuchones, caricias, palabras, besos, desahogos –de todo tipo- quedaron en simples deseos aparcados en ... (ver texto completo)
Jugando a lo imposible, yo necesito reencarnarme –tener otra vida-, lástima que sea un descreído y apenas crea en esta. Porque, sin rectificar nada (¿para qué?), ansío viajar a mi adolescencia para resarcirme de todo lo que uno, por hache o por be, dejó pendiente. Cuántos achuchones, caricias, palabras, besos, desahogos –de todo tipo- quedaron en simples deseos aparcados en ... (ver texto completo)