Pues las retamas es lo único que puedo salvar de la llegada implacable del verano, son las únicas que dan olor a la frescura de estas mañanas estivales cuando pasas trazando la curva del camino en la parte seca de la presa. Ya solo puedes recorrer estos parajes al nacer la mañana o cuando el sol se vá perdiendo a la derecha de la Sierro del Ortiga, y solo el trecho del pantano está perfumado por las flores amarillas de las retamas, el resto del camino el olor que nos acompaña es un aroma metálico, ... (ver texto completo)
La calor, Paco, es verdad que -con alguna excepción- se come to lo verde, pero bueno hombre amos a sacarle la parte buena que tiene: porque cuando te sentaste en la pared de piedra del Montecillo, seguro que sentiste mucho sosiego, algo de fresquito y, quizá, si ibas con jato, probarías el agua de la cantimplora ques cosa placentera, (y no digo vino fresco.... que semalarma Victoria).
El verano, al olfato, me llega -entre otros- por dos olores mu característicos: uno, el olor a rastrojera y otro, ... (ver texto completo)
El verano, al olfato, me llega -entre otros- por dos olores mu característicos: uno, el olor a rastrojera y otro, ... (ver texto completo)