Hola, Vicente.
¿Qué tal?
Ya sé que te debo una respuesta, (que sepas que no se me ha olvidado) a la pregunta que me hiciste la última vez que me mandaste un
mensaje, con respecto a que si era “el conejero” el que se meó las patas abajo en el
cementerio. No te contesté porque luego te fuiste al
pueblo y pensé: bueno, luego cuando vuelva le contesto, pero que si un día que si otro…. Ya sabes.
Pues no, Vicente, ésta vez no has acertado. No fue él. Tampoco sé si lo conocerás. Se llamaba Juan y se
... (ver texto completo)