Ya estamos de vuelta en Madrid; en La Jaba han quedado cinco intensos días en los que la familia, los amigos, el campo, las caminatas, las charlas vinícolas, las comidas camperas y el inevitable entierro, han llenado –totalmente- el tiempo que, a pesar de ser todo mío, se me antoja siempre escaso.
La paz del pueblo es total, si acaso quebrada por la sustracción de un coche al lado de casa y el vaciado de gas-oil, en dos ocasiones, de los depósitos de sendos camiones propiedad de jabeños, hechos ... (ver texto completo)
La paz del pueblo es total, si acaso quebrada por la sustracción de un coche al lado de casa y el vaciado de gas-oil, en dos ocasiones, de los depósitos de sendos camiones propiedad de jabeños, hechos ... (ver texto completo)