La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
La comida reposada, y la cena paseada.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
La comida reposada y la cena paseada.
La cebolla engorda la polla.
La comida paseada y la cena reposada.
La caza y los negocios quieren porfía.
La comida entra por los ojos.
La causa no justifica el motivo.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
La codicia rompe el saco.
La cáscara lisa, cualquiera la pisa.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
La cascara lisa, cualquiera la pisa.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
La cascara guarda el palo.
La ciencia no se asimila por debajo de la axila.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
La casa se arruina por la cocina.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
La casa quemada, acudir con el agua.
La ciática no se cura, con cualquier barata untura.
La chancla que yo tiro no la vuelvo a levantar.
La casa no es un barco.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.