La envidia acorta la vida.
La labranza no tiene acabanza.
La ensalada, salada, poco avinagrada y bien aceitada.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La ensalada, bien salada, poco avinagrada y bien aceitada.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La juventud no esta perdida, solo desorientada.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
La envidia y las fiebres matan al que las padeceLa Justicia y la razón, las más recias armas son.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
La edad primero que la belleza.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Ladron que roba a ladron, tiene cien años de perdon.
La envidia es una mala consejera.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
La envidia es carcoma de los huesos.
Ladroncillo de agujeta, después sube a barjuleta.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
La envidia acorta la vida.