Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Un carbón ardiente, hace quemar al siguiente.
Un fresno es bueno delante de la casa.
Un candado para la bolsa y dos para la boca.
Un espejo no sabe ser embustero.
Un buen pedo puede hacer ruido largo tiempo.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Un día menos, una arruga más.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Un día de obra, un mes de escoba.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Un buen día nunca se olvida.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Un buen consejo, no tiene precio.
Un deportista más, un delincuente menos.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Un dedo no hace mano, pero sí con sus hermanos.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.
Una y no más Santo Tomás.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Un clavo saca a otro clavo.
Una vida inútil es una muerte prematura.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.