Una vez que se produce una luxación, hay que tratarla con la mayor premura y eso se lleva a cabo con dos tipos de técnicas. Una de ellas, llamada reducción cerrada, consiste en administrar al paciente anestesia (general o regional) y realizar una serie de maniobras con tracción de la extremidad afectada, y volver a colocársela en su sitio sin la necesidad de intervenirlo quirúrgicamente
La otra técnica supone reintervenir al paciente. Se realiza cuando estas maniobras previas no permiten volver a colocar la cabeza femoral en el interior del componente acetabular de la pelvis porque se interponen entre ambos partes blandas, como los músculos, o en los casos en los que se deben cambiar algún componente de la próteis por una mala orientación o porque se presenten episodios de luxaciones repetidas.