Ana Emilia Lahitte

El suéter de Fedorio

En los bordes raídos del suéter
de Fedorio
se arremansa la vida y sus historias.

Jamás
me atrevería a proponerle restañar
esos hilos desgastados
reavivar los colores
las zonas percudidas como un abecedario
para ciegos. ... (ver texto completo)
Ana Emilia Lahitte

Amantes clandestinos

Uno
va internándose
en la fatiga horizontal que llega
a seducir los huesos
y el silencio
como si fuesen huéspedes fugaces ... (ver texto completo)
Vamos tendiéndonos
junto a nuestra sombra arropándonos con ella.

Hay un cambio de piel
que nos desnuda.

Y la fatiga invade.
Murmura otros idiomas
que no son extranjeros pero emplean
sin voz ... (ver texto completo)
Ana Emilia Lahitte

Amantes clandestinos

Uno
va internándose
en la fatiga horizontal que llega
a seducir los huesos
y el silencio
como si fuesen huéspedes fugaces
o amantes clandestinos.
Y un día
nos sorprende descubrirnos
dueños de una morada
abierta a la intemperie de toda soledad. ... (ver texto completo)
13
Fascina
Este límite
Donde el haber vivido se desprende
como la piel de una serpiente.

18
Sí,
las heridas son el mejor manuscrito.
... (ver texto completo)
38
La duda es un extraño paraíso
donde Dios puede al fin dejar de ser eterno.

42
Amo secretamente el casos que me ama.

44
Es difícil morir.
Más difícil aún saber si estamos vivos.
4
Amo
el temblor radiante de mi propia intemperie.

5
La desnudez
fue siempre mi guarida secreta.

6
Costó tanto ... (ver texto completo)
13
Fascina
Este límite
Donde el haber vivido se desprende
como la piel de una serpiente.

18
Sí,
las heridas son el mejor manuscrito.

32
Envejecer es esto,
recordar vagamente la piel de los amantes.

37
Sólo creo
en los ángeles heridos,
en su examen de luz en los infiernos. ... (ver texto completo)
Ana Emilia Lahitte

Algunas maneras de ensayar el adiós

1
Cada latido,
pendular, descalzo, regresa al universo.

2
Somos lo que no vemos. ... (ver texto completo)
4
Amo
el temblor radiante de mi propia intemperie.

5
La desnudez
fue siempre mi guarida secreta.

6
Costó tanto
inventarse, cavarse, mutilarse,
antes de regresar al fondo del espejo.

10
Lo importante es la sed.
Ser un mismo desierto. ... (ver texto completo)
Ana Emilia Lahitte

Algunas maneras de ensayar el adiós

1
Cada latido,
pendular, descalzo, regresa al universo.

2
Somos lo que no vemos.
Somos lo que ignoramos. La sombra es la única constancia
del aún estar después de haber huído. ... (ver texto completo)
Ana Antillón

Blanca, liviana fuerza de la altura

Blanca, liviana fuerza de la altura,
apoyando su peso en los fríos velos,
descubre heladas llamas de antro fuego;
el pesado vapor y la blancura
de la sedosa piel corre a los suelos,
en soledad de grises de ebrio juego. ... (ver texto completo)
Ana Antillón

Desplegada en el aire

Desplegada en el aire,
colgando de un hilillo
que se alarga y se angosta
mientras escupo o chupo,
yo, araña en las tinieblas
con las patas redondas
de gastar paredes,
con el vientre escaldado
de manejar insectos;
me subo hacia los techos
y me hieren huevillos,
me bajo a los rincones
y me penetro de agua;
vuelvo hacia el aire fresco
y me quedo congando,
los ojos encogidos
de soledad y viento,
las patas destrozadas
de agitarlas con fuerza.
Rompiendo en la cabeza,
fluyendo en las entrañas,
la baba se me escapa,
me destroza los miembros.
Languidezco vacía
con la cáscara suave
arrugada y desnuda,
colgando aún del aire. ... (ver texto completo)
Ana Antillón

Es árbol triste, seco y deshojado

Es árbol triste, seco y deshojado,
añoso y pensativo tronco,
rasgando los cabellos a las nieblas,
mirándose en un charco pantanado,
sorbiendo al trueno el resonido ronco,
verdugo deslumbrado de tinieblas. ... (ver texto completo)
Ana Antillón

Deberías de venir, ráfaga impura

Deberías de venir, ráfaga impura
para apoyarme en ti. Ciega o dormida
me dejaría llevar por lo podrido.

Si pudiera morirme, yo iría obscura
hacia tu soledad: presa en tu vida
se quedaría mi cuerpo estremecido.

Pero me quedo aquí, fría y cobarde,
tapándome la frente con las manos;
el alma envuelta entre la carne ilesa.

Y te quedas tú ahí arde que arde
quemando el aire de mis ojos sanos
fija y llameante en la creación espesa. ... (ver texto completo)
Amparo Amorós

Poetas al salón que hay jurados!

En el café se gestan las hazañas;
en el café los premios se reparten;
en el café se traman artimañas
sin que los camareros se nos harten.

¡Qué baratos nos salen los jurados- ... (ver texto completo)
Amparo Amorós

Vitral

Trascendida textura la del aire
en que la luz desvela su entidad
de ilusoria materia. Impasible
trasiego de traslúcidos cuerpos
en la serena suspensión de un ámbito
a cuya cualidad intemporal ... (ver texto completo)
Por tonto
por abusivo
por presuntuoso
por engañoso
por lo del gato y la liebre
por dárselas de imagen
lo han puesto de patitas en la calle
no a la imagen: a él
residuo de una imagen sin hogar
para que aprenda a ser ... (ver texto completo)
Américo Ferrari

Círculo de poetas nihilistas y su gramática

un color de sangre comprimida nace del relámpago y la lujuria abrupta de la tierra
lo borramos
un surtidor de agua nocturna nos disuelve en una lluvia de dicha
y ansiedad
lo cortamos
una concha de madreperla libera en su destello el misterio exhaustivo del placer ... (ver texto completo)