PETRES (Valencia)

! Que ricas naranjas!
Foto enviada por Victoria Serna,

Buenos días amigos
Feliz domingo
Besossssssssssssssssssssss

SIN TIEMPO

En la mirada ciega del amor me miraste
descubriendo los ojos de la vida.
Y supe que nací por conocerte
y unificarme en ti, Desconocida
Buenos días
Un besoooooooooooooo

Carlos Germán Belli

Variaciones para mi hermano Alfonso (II)

(vigilia)

Los caminos de los alrededores ... (ver texto completo)
Feliz noche amig@s
Un besooooooooooooooooo

Margarito Cuéllar

Naranjas

El jugo de una naranja es dulce y su cáscara amarga. Todo mundo lo sabe, pero nadie es capaz de probar que la cáscara de una naranja es amarga. Hablemos de las semillas: piedra y alumbramiento. Una naranja es una constelación o una herida en el pecho. ¿Qué dicen del color? Una naranja es una travesura del sol, una pequeña trampa, boca líquida para morderse.
Desdichas y caminos hacen amigos."
* Amistad de yerno, sol de invierno.

* Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.

* Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
* Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
•Nada llena mejor una mano que un seno. Jean Baudrillard (1929-2007) ensayista y sociólogo francés.
•Nada es tan peligroso como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo. Madeleine de Souvré, Marquesa de Sablé (1599-1678) escritora francesa.
•Nací calvo, desnudo y sin dientes. Todo lo que venga es lucro. Anónimo
Caballero del viento,
De la nube, de las aves,
Jinete de la lluvia,
De los bancos de los parques,
De las plazas y glorietas.
Paladín de los locos,
De los niños, de los bardos,
Del polvo y de la risa.
Sé que vagarás,
Cual adalid de lo mejor del alma humana,
Más allá del tiempo y del espacio,
Hasta desgastar los adoquines
Que forman las calles de esta villa
Que dio espacio a tus andares
En esta pequeña isla
Que flota sobre el mar
De la deriva.
Parte de nuestras evocaciones,
De nuestros más caros recuerdos,
Leyenda, aún antes de la muerte,
Le miro ahora, hecho estatua,
Y sé que el caballero no está ahí.
Nadie lo pudo atrapar jamás en jaula alguna.
Caballero del viento,
De la nube, de las aves,
Jinete de la lluvia,
De los bancos de los parques,
De las plazas y glorietas.
Paladín de los locos,
De los niños, de los bardos,
Del polvo y de la risa.
Su afilado perfil,
Retrato ideal de aquel Hidalgo,
Guarda las claves del misterio.
Su alma noble no conoce el reposo,
Va tras su voz,
Proclamando su gloria, que ya es nuestra.
Parte de nuestras evocaciones,
De nuestros más caros recuerdos,
Leyenda, aún antes de la muerte,
Le miro ahora, hecho estatua,
Y sé que el caballero no está ahí.
Nadie lo pudo atrapar jamás en jaula alguna.
Su trenza habla de noches en contienda,
Tormento de dragones,
Salvador de damiselas,
Amo del grifo y de la esfinge,
Glorioso servidor de tantos reyes.
Sus ojos se pierden más allá de la mirada,
Evocando sueños de gloria al descampado
Su afilado perfil,
Retrato ideal de aquel Hidalgo,
Guarda las claves del misterio.
Su alma noble no conoce el reposo,
Va tras su voz,
Proclamando su gloria, que ya es nuestra.
Sus manos no imploran,
Regalarle un pan no es dádiva,
Sino premio que otorga
Desde su antigua dignidad
De orate.
Sus manos van llenas de regalos:
Pajaritas de papel,
Cometas,
Flores...
Su trenza habla de noches en contienda,
Tormento de dragones,
Salvador de damiselas,
Amo del grifo y de la esfinge,
Glorioso servidor de tantos reyes.
Sus ojos se pierden más allá de la mirada,
Evocando sueños de gloria al descampado
Su paso incansable
Golpea los adoquines
Con el peso de su historia.
Su andar de mil eras
Es camino que conduce
Al reino de la Hidra y de la Sierpe.
Sus manos no imploran,
Regalarle un pan no es dádiva,
Sino premio que otorga
Desde su antigua dignidad
De orate.
Sus manos van llenas de regalos:
Pajaritas de papel,
Cometas,
Flores...
Marié Rojas Tamayo

Cantar de gesta al Caballero de París

Por las calles de la Habana
Un duende se pasea.
Bajo el sol o en pos de las estrellas
Se escucha a través de las celosías
Su voz cascada, sin prisas,
Cantando sus loas.
Su paso incansable
Golpea los adoquines
Con el peso de su historia.
Su andar de mil eras
Es camino que conduce
Al reino de la Hidra y de la Sierpe.
Marié Rojas Tamayo

Cantar de gesta al Caballero de París

Por las calles de la Habana
Un duende se pasea.
Bajo el sol o en pos de las estrellas
Se escucha a través de las celosías
Su voz cascada, sin prisas,
Cantando sus loas.