En eso aparece Rita a cierta distancia, quiere acercarse pero sabe que no es bienvenida y prefiere guardar distancia.
Al mirarla las jirafas le gritan ¡Rita! ¡Rita! Ven, ven, acércate
Incrédula Rita se acerca un poco sin atreverse a entrar en el grupo. Poco a poco se va haciendo un caminito que le permite a Rita irse acercando al carruaje. Al verla la princesa jirafa la reconoce y lanza un grito.
¡Esa, esa es mi hija!
¡Pero que le han hecho, ¿qué traes en el cuello?! Pobrecita!
¡Hija,
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Es que su majestad, Rita quiere que le crezca el cuello para ser igual que las demás jirafas.
- ¡No! Ella es así y no tiene porque crecerle el cuello, sí así fuera, dejaría de ser la hija de la princesa Aba. Dijo la princesa enfadada.
Al escuchar esto Rita se desmayó – soy, soy hija de una princesa - murmura y cae al suelo.
- ¡Rita! ¡Rita! Ella no es ninguna Rita, su nombre es Indi. Indi, Indi, hija mía, aquí esta tu madre, no necesitas de nadie más.
Rita, ahora conocida como Indi, despierta y se queda mirando a la princesa, no sale de su asombro, pero empiezan a aclarársele ciertas cosas. Rompe a llorar y exclama ¡mamá! ¡mamá! No tenía mamá y ahora ya tengo.
La princesa pidió estar a solas con su hija, ésta le platicó todas sus desventuras y cada vez que Indi le narraba como las jirafas grandes y chicas se reían de ella por su cuello corto, la princesa daba una patada al piso con mucha furia y hacia temblar el carruaje.
Mientras tanto las jirafas permanecían afuera a la expectativa, se miraban y en sus caras se distinguía preocupación por lo que pudiera pasar, dado el trato que había recibido la pequeña jirafa por todas ellas.
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