La puerta del desván se abrió un día
y un joven alto y apuesto entró.
Que estaría buscando en aquel lugar
donde solo cosas viejas había?

Con mirada de inspección
el joven por todos los rincones buscó
hasta que pudo encontrar
lo que realmente quería
El caballito con asombro
reconoció aquel olor,
era el mismo de aquel niño
que tanta felicidad le dio

El joven con ternura lo levantó
y con suavidad el polvo le quitó.
Con gran paciencia y amor
el brillo y el color a su madera devolvió.
Un buen día sin saber como ni porqué
lo sacaron de aquel cuarto
donde tanto se divertía
junto a los soldaditos de plomo
y los vagoncitos de tren.

Desde entonces estaba allí
rodeado de trastes viejos
en un sombrío rincón
y sin la alegría de aquel niño ... (ver texto completo)
La puerta del desván se abrió un día
y un joven alto y apuesto entró.
Que estaría buscando en aquel lugar
donde solo cosas viejas había?

Con mirada de inspección
el joven por todos los rincones buscó
hasta que pudo encontrar
lo que realmente quería
En un oscuro y solitario desván
carcomido y empolvado
estaba el triste y solitario
caballito de madera.

Muchos años habían pasado
pero aún recordaba aquellos días
cuando sus dibujos de mil colores, lucía
y su pequeño dueño, en su lomo, se mecía.
Un buen día sin saber como ni porqué
lo sacaron de aquel cuarto
donde tanto se divertía
junto a los soldaditos de plomo
y los vagoncitos de tren.

Desde entonces estaba allí
rodeado de trastes viejos
en un sombrío rincón
y sin la alegría de aquel niño ... (ver texto completo)
En un oscuro y solitario desván
carcomido y empolvado
estaba el triste y solitario
caballito de madera.

Muchos años habían pasado
pero aún recordaba aquellos días
cuando sus dibujos de mil colores, lucía
y su pequeño dueño, en su lomo, se mecía.
Su pequeña mano

una luz brillante la envolvía
y con asombro vio que era su nariz
lo que su mano sostenía

La madre avergonzada
al payasito disculpas pidió
El niño estaba enfermo
y un último deseo pidió ... (ver texto completo)
El payasito comprendió
que su nariz, podía sin él,
continuar la función.
Por esa razón y con profundo amor
su amarilla y brillante nariz
el payasito, al niño regaló.

Con lerdos pasos
el payasito del circo se alejó
pero llevaba alegre ... (ver texto completo)
Cuanta angustia el payasito sentía,
cuanta tristeza en su corazón.
La función debía continuar
pero no con su acto de gracia y humor

Lloraba el payasito su profundo dolor
cuando un niño

en brazos de su madre lo llamó
Su pequeña mano

una luz brillante la envolvía
y con asombro vio que era su nariz
lo que su mano sostenía

La madre avergonzada
al payasito disculpas pidió
El niño estaba enfermo
y un último deseo pidió

Quería que fuera suya
aquella nariz tan brillante y amarilla
Por eso, a hurtadillas la había tomado
mientras el payaso dormía ... (ver texto completo)
Si perdiera su nariz,

sin trabajo se quedaba.
El dinero, al payasito,

no mucho le importaba,
Pero moriría de tristeza

si del circo se apartara.
... (ver texto completo)
Cuanta angustia el payasito sentía,
cuanta tristeza en su corazón.
La función debía continuar
pero no con su acto de gracia y humor

Lloraba el payasito su profundo dolor
cuando un niño

en brazos de su madre lo llamó
Cuanta alegría sentía el payaso
de saber que su nariz
tan feliz a los niños hacia

Cada noche en penumbra y soledad
el payasito daba brillo a su nariz
y con recelo la guardaba

en una pequeña caja
muy debajo de su almohada.
Si perdiera su nariz,

sin trabajo se quedaba.
El dinero, al payasito,

no mucho le importaba,
Pero moriría de tristeza

si del circo se apartara.
... (ver texto completo)
Muy orgulloso de su nariz estaba.
No era roja como se acostumbraba.
Era amarilla como el sol
y su brillo a los niños le gustaba

Al final de cada función
los pequeños, hacia él, corrían
y entre gritos y algarabía
su nariz, tocar querían
Cuanta alegría sentía el payaso
de saber que su nariz
tan feliz a los niños hacia

Cada noche en penumbra y soledad
el payasito daba brillo a su nariz
y con recelo la guardaba

en una pequeña caja
muy debajo de su almohada.
Muy duro trabajaron todos
y muy pronto la gran carpa estuvo erguida.
Algunos ensayaban sus actos y
los animales a lo lejos dormían.

El alegre payasito esperaba con ilusión
que empezara pronto la función.
No había para él nada mejor
que, con su gracia y humor,
ganarse, de los niños. su corazón.
Muy orgulloso de su nariz estaba.
No era roja como se acostumbraba.
Era amarilla como el sol
y su brillo a los niños le gustaba

Al final de cada función
los pequeños, hacia él, corrían
y entre gritos y algarabía
su nariz, tocar querían
Era un alegre y lindo payaso
aquel que llegó con el circo un día
a un lejano y apartado pueblo,
uno de tantos de sus largas giras

Por la calle desfilaban
payasos, elefantes, magos y trapecistas
y todo el pueblo alegre y alborozado

estaba con la llegada del circo
Muy duro trabajaron todos
y muy pronto la gran carpa estuvo erguida.
Algunos ensayaban sus actos y
los animales a lo lejos dormían.

El alegre payasito esperaba con ilusión
que empezara pronto la función.
No había para él nada mejor
que, con su gracia y humor,
ganarse, de los niños. su corazón.
Era un alegre y lindo payaso
aquel que llegó con el circo un día
a un lejano y apartado pueblo,
uno de tantos de sus largas giras

Por la calle desfilaban
payasos, elefantes, magos y trapecistas
y todo el pueblo alegre y alborozado

estaba con la llegada del circo
Ella me brinda

su cariño desmesurado
Pero sin dejar de pensar

en los demás seres amados
Mi hermana lleva cincelado

en su pensamiento,

como imágenes indelebles

al tiempo,
el recuerdo de todos nosotros.

Gracias hermana

por estar presente siempre

Te quiero ... (ver texto completo)
Velando por mi,

más que una madre,
Adivinando mis caprichos

Cubriendo mis necesidades
Ella me brinda

su cariño desmesurado
Pero sin dejar de pensar

en los demás seres amados
Velando por mi,

más que una madre,
Adivinando mis caprichos

Cubriendo mis necesidades