Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.
Dame la luz sombría, apasionada y firme
de esos cielos lejanos, la armonía ... (ver texto completo)
Y si me das oído
y me entrega su miel tu labio joven,
en tu más hondo nido
vuelo a asilar mi aurora,
para que las alondras no me roben
la eternidad de tu hora!...
Mas, ¡ay! cuán poco dura...
Murciélago me ve la tarde triste,
candil, la noche obscura.
Cabe la turbia poza
gime la rana humilde: por su alpiste
mi ruiseñor solloza...
Dios, patria, amor, ensueño,
se me apartan... Embriágame el
Olvido con su fatal beleño;