Una joven llegó a la prisión a visitar a su marido que acababa de ser sentenciado a 40 años.
Apenas entra a la sala de visitas lo abraza y exclama con lágrimas en los ojos:
- ¡Ay Tito! ¡40 años, Tito!
Y el esposo le responde: Bueno, mi amor, ¡qué se va a hacer!
¡Ay, Tito! Hablé con el juez que tiene tu sentencia...
... (ver texto completo)
Apenas entra a la sala de visitas lo abraza y exclama con lágrimas en los ojos:
- ¡Ay Tito! ¡40 años, Tito!
Y el esposo le responde: Bueno, mi amor, ¡qué se va a hacer!
¡Ay, Tito! Hablé con el juez que tiene tu sentencia...
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