Con la llegada del verano ha crecido, asomando la cabeza como una cebolla normal entonces es cuando se vuelve a arrancar, se guarda durante unas semanas, cortando la parte superior de las hojas y se vuelve a plantar.
Los calçots se recolectan cuando los brotes del bulbo están maduros, con cuidado y rapidez para conseguir una mejor conservación y calidad del producto. Los brotes se separan individualmente una vez arrancados de la mata.
Su origen se encuentra en Valls, y los lugares de la región catalana donde más se cultivan y poseen la Denominación de Calidad de los calçots son el Baix Penedès, el Tarragonès, el Baix Camp y l’Alt Camp.
Se cuenta que fue un agricultor de Valls del siglo XIX, conocido como el Xat de Benaiges, el precursor y aunque la calçotada se ha extendido a varias comarcas de
Cataluña, incluso al resto del país, Valls sigue siendo el
nido de este delicioso manjar y su celebración.