Andaba por los cuarenta
las rosa de Peñaflor,
señora de
escudo y renta,
hermosa y sin un amo.
Y de pronto un dia cambio de peinao,
cambio de peinao,
y la vio to er
pueblo sali ar zaguan,
y a desirle adioses a un nino tostao, a un nino tostao,
que partio galope sobre su alazan.