Y mientras se canta se van tocando los pies por orden, y cuando acaba la canción, el niño que se le haya tocado el pie dice su edad (¡4!), y se sigue contando, 1, 2, 3, 4. el pie que se haya tocado el último se elimina. Así hasta ir eliminándonos todos.
Pues bien, hasta ahí bien, pero cuando me tocó a mi y dije ¡28!, todos los niños se quedaron con la boca abierta como diciendo ¡alaaa! no sabían ni contar tanto, pero yo riendome empecé despacito a contar los pies, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7,… y así hasta 28. A medida que iba contando más se le abría la boca. Se miraban entre ellos entre risitas.
Cuando terminé de contar, uno de ellos de 4 años me dijo “Violeta, ten cuidado que te vas a hacer vieja, más vieja que mi abuela. Ella se pone crema de caracol por todo el cuerpo pa ponerse lisa”.
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