La tolerancia es la virtud del débil.
Marqués de Sade (1740-1814) Escritor francés.
La tolerancia es la mejor religión.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.
Tolerancia es esa sensación molesta de que al final el otro pudiera tener razón.
Anónimo
FELIZ TARDE, saludos
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río.
Y como había predicho Tiresias, esta imagen le perturbó enormemente. Quedó absolutamente cegado por su propia belleza, en el reflejo. Y hay quien cuenta que ahí mismo murió de inanición, ocupado eternamente en su contemplación. Otros dicen que enamorado como quedó de su imagen, quiso reunirse con ella y murió ahogado tras lanzarse a las aguas. En cualquier caso, en el lugar de su muerte surgió una nueva flor al que se le dio su nombre: el Narciso, flor que crece sobre las aguas de los ríos, reflejándose ... (ver texto completo)
Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, ... (ver texto completo)
Pero el mal que haces a otros no suele salir gratis... y así, Nemesis, diosa griega que había presenciado toda la desesperación de Eco, entró en la vida de Narciso otro día que había vuelto a salir a pasear y le encantó hasta casi hacerle desfallecer de sed. Narciso recordó entonces el riachuelo donde una vez había encontrado a Eco, y sediento se encaminó hacia él. Así, a punto de beber, vio su imagen reflejada en el río.
¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?

- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.
Narciso siguió hablando y Eco nunca podía decir lo que deseaba. Finalmente, como la ninfa que era acudió a la ayuda de los animales, que de alguna manera le hicieron entender a Narciso el amor que Eco le profesaba. Ella le miró expectante, ansiosa... pero su risa helada la desgarró. Y así, mientras Narciso se reía de ella, de sus pretensiones, del amor que albergaba en su interior, Eco moría. Y se retiró a su cueva, donde permaneció quieta, sin moverse, repitiendo en voz queda, un susurro apenas, ... (ver texto completo)
Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba ... (ver texto completo)
¿Qué haces aquí? ¿Por qué me sigues?

- Aquí... me sigues... -fue lo único que Eco pudo decir, maldita como estaba, habiendo perdido su voz.
EL MITO DE ECO Y NARCISO

Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.

Por ... (ver texto completo)
Tal vez porque de alguna manera Narciso se estaba adelantando a su destino, siempre parecía estar ensimismado en sus propios pensamientos, como ajeno a cuanto le rodeaba. Daba largos paseos sumido en sus cavilaciones, y uno de esos paseos le llevó a las inmediaciones de la cueva donde Eco moraba. Nuestra ninfa le miró embelesada y quedó prendada de él, pero no reunió el valor suficiente para acercarse.
Narciso encontró agradable la ruta que había seguido ese día y la repitió muchos más. Eco le esperaba ... (ver texto completo)
EL MITO DE ECO Y NARCISO

Eco era una joven ninfa de los bosques, parlanchina y alegre. Con su charla incesante entretenía a Hera, esposa de Zeus, y estos eran los momentos que el padre de los dioses griegos aprovechaba para mantener sus relaciones extraconyugales. Hera, furiosa cuando supo esto, condenó a Eco a no poder hablar sino solamente repetir el final de las frases que escuchara, y ella, avergonzada, abandonó los bosques que solía frecuentar, recluyéndose en una cueva cercana a un riachuelo.

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EL NARCISO VANIDOSO

Junto al agua de un arroyo crecía un narciso.
En cierta ocasion el narciso sobresalía entre los dem´ss.
Era una flor tan hermosa que, a una legua a la redonda, no habia otra que se le igualara. Gracioso, aunque orgulloso, perfumaba el ambiente con el aroma que despedían sus pétalos.
Soy verdaderamente hermoso -se decia -y todo lo debo al agua que besa mis pies. Ella hace que despida esta fragancia inigualada.
El monologo se repetia dia tras dia y hora tras hora hasta que, ... (ver texto completo)
Narcisos muy sanos
Además de mantener unos cuidados adecuados, para garantizar su salud también hemos de prestar atención a las plagas y enfermedades. Entre las primeras encontramos la mosca del narciso, que ataca al bulbo, ácaros, que hacen que las hojas se pudran, o pulgones, que combatiremos con agua jabonosa o con un insecticida específico.

En cuanto a los hongos, destaca el fusarium, que hace que la base de la planta se pudra. En otras ocasiones se presenta el moho gris, que detectaremos ... (ver texto completo)
Finalmente, el follaje adquiere un tono amarillento. Sin embargo, al contrario que ocurre con otras bulbosas, conviene mantener los bulbos en la tierra hasta la próxima primavera, cuando disfrutaremos de una floración más intensa. También podemos retirarlos y almacenarlos. Para que no se estropeen, tras sacarlos del terreno, se dejan secar en un lugar a la sombra y aireado. Después, los guardaremos en un lugar fresco, seco y bien ventilado.
Para disfrutar del ejemplar el mayor tiempo posible, retiraremos las flores cuando empiecen a marchitarse, ya que consumen nutrientes muy necesarios. También eliminaremos las hojas que se van secando.
Para que el narciso se mantenga en las mejores condiciones, conviene añadir fertilizante tras la floración. Requiere humedad constante, aunque al regarlo hemos de evitar los encharcamientos, que pueden hacer que el bulbo se pudra. Sus tallos son normalmente muy finos; para evitar que se doblen, es adecuado colocar cañas que les ayuden a mantenerse erguidos