Se trata del perfil de "Don Quijote", una caprichosa formación kárstica en el techo o las paredes de la cavidad iluminada de forma estratégica. Cuando la luz incide directamente sobre la
roca, los huecos y los relieves sombreados crean de manera muy nítida la silueta clásica del famoso hidalgo de perfil, con su característica silueta del rostro, la frente, la nariz aguileña y la barba o perilla apuntando hacia abajo. Esta pareidolia (el fenómeno psicológico de percibir rostros o formas familiares en objetos aleatorios) es uno de los puntos más fotografiados y emblemáticos del
río subterráneo navegable, donde la acción erosiva del
agua sobre la
piedra caliza a lo largo de miles de años ha esculpido auténticas obras de
arte naturales.