Así iba yo pensando tristemente
cuando el perro se para y, de repente,
cerro arriba arrancó como un venablo,
¡como alma de ladrón que lleva el diablo!
¿Serán conejos o serán perdices
lo que van venteando sus narices?
- ¡Coralito -le dije-, espera un poco!
¡Espérame, Coral, y no seas loco!
¡Ven aquí, Coralón, no me impacientes!
¡Coralazo, gandul, así revientes! ... (ver texto completo)
cuando el perro se para y, de repente,
cerro arriba arrancó como un venablo,
¡como alma de ladrón que lleva el diablo!
¿Serán conejos o serán perdices
lo que van venteando sus narices?
- ¡Coralito -le dije-, espera un poco!
¡Espérame, Coral, y no seas loco!
¡Ven aquí, Coralón, no me impacientes!
¡Coralazo, gandul, así revientes! ... (ver texto completo)
El perro regresó triste y arisco
y sentóse a la sombra de un torvisco;
yo no quise ni hablarle de perdices,
ni siquiera enseñarle mis narices,
¡Al que no se hace bueno con sermones,
se le obliga a ser bueno a pescozones!
y sentóse a la sombra de un torvisco;
yo no quise ni hablarle de perdices,
ni siquiera enseñarle mis narices,
¡Al que no se hace bueno con sermones,
se le obliga a ser bueno a pescozones!