- Ahora bebe del lago. ¿A que sabe?
+ Fresca -respondió el aprendiz después de tomar el agua-.
- ¿Te supo a sal?
+ No, en absoluto.
+ Fresca -respondió el aprendiz después de tomar el agua-.
- ¿Te supo a sal?
+ No, en absoluto.
Entonces, el maestro le dijo: "El dolor que hay en la vida, es pura sal. La cantidad de dolor siempre es la misma, pero el grado de amargura que probamos, depende del recipiente donde dejamos la pena. Así, cuando sientas dolor, lo único que debes hacer es agrandar tu sentido sobre las cosas. Pasa de ser un vaso de agua, a convertirte en un lago."