Somos dueños de nuestro destino. Somos capitanes de nuestra alma. (Winston Churchill)
De mucho trabajar no se muere nadie.. pero por las dudas mejor no arriesgarse.
Es mejor callar y que piensen que eres un idiota a hablar y demostrarlo
Si me sigues diciendo inmadura no te invito a mi piñata. (Cristina)
El amor es ciego, el matrimonio le devuelve la vista
No te tomes la vida en serio al fin y al cabo no saldrás vivo de ella
Si el amor es ciego, ¿por qué tiene tanto éxito la ropa interior sexy?
Mi plan es vivir eternamente. Hasta ahora lo estoy cumpliendo perfectamente.
El humor, la razón cuando se ha vuelto loca. (Groucho Marx)
Mi mujer y yo fuimos felices durante 20 años. Luego, nos conocimos. (Rodney Dangerfield)
bastante lento
Pobre perrito muy pequeño tenía que ser
En un grupo de amigos, decía uno de ellos que, si alguien le daba dinero a su perro, el animal saldría inmediatamente a comprar el periódico.
Uno de ellos, para comprobarlo, se lo dio.
Marchóse el perro a todo correr, pero al cabo de una hora todavía no había regresado.

Al protestar el interesado, le preguntó al dueño:
- Pero, bueno: ¿Cuanto le has dado?
- Un billete de diez euros.
- ¡Ahora sí que la has echo! cuando le dan tanto, se va al cine.
Marciano en la selva
Votos: 1.204 Lecturas: 40.937

Un marciano aterriza en en la selva y utilizando su traductor ultracomputarizado le pregunta al primer animal que ve:

- Animalito ¿Cómo te llamas?
- Yo me llamo cebra tigre, porque mi papá fue una cebra y mi mamá un tigre.

Se acerca a otro animal y le pregunta:

- Animalito, ¿Cómo te llamas?
- Yo me llamo ardilla voladora, porque mi papá fue un ave y mi mamá una ardilla.

Y así va el marcianito, preguntándole a muchos animales, hasta que se topa con uno extraño y le pregunta:

- Animalito, ¿Cómo te llamas?
- Yo me llamo oso hormiguero.

- ¡Uyyy sí, no me digas! ... (ver texto completo)
EN EL VETERINARIO

-Toma dos supositorios para el burro, ponle el blanco y creo que el burro se despabilará; Pero si no fuera así, ponle el negro que es de efecto fulminante. Saldrá corriendo como un cohete.

A los pocos días, el veterinario se encuentra con José y le pregunta como le ha ido con el burro...
- Pues vera usted, le puse el supositorio blanco y empezó el burro a correr como usted dijo, más que un cohete... Pero si no me pongo yo el supositorio negro, tenga seguro que se me pierde el burro. ... (ver texto completo)