La cigarra era feliz disfrutando del verano: El sol brillaba, las flores desprendían su aroma... y la cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

- ¡Amiga hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti. – Le decía la cigarra a la hormiga.

- Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería – le respondía la hormiga, mientras ... (ver texto completo)
En una enorme ciudad, había ocurrido una gran matanza de personas inocentes. Un gobernante de mucha influencia fue acusado de no hacer nada al respecto, a pesar de que tenía las herramientas para actuar.

Cuando estaba en el comité, un hombre del publico dijo:

- ¿Donde se encontraba cuando fueron matadas toda esa cantidad de personas inocentes?
- Agradecería que la persona que hizo esa pregunta, se colocara de pie. -dijo el gobernante-

Hubo un gran silencio, todos mirando a hacia los lados, ... (ver texto completo)
Buenos dias Noemi, Cristina, Mariangels. Berta, Charo, etc,,, etccccc
Un feliz jueves y que lo disfruteis
Un besooooooooooooooooooooooooooo

La Carne Hecha Verbo de Beatriz Zuluaga

Como la araña hembra devora al macho
en la noche tejida,
así quisiera que cayeras
a la hora exacta del deseo. ... (ver texto completo)
Victoria en el todas me incluyo, besito y a pasarlo bien, buen día
- Juan, ¿Ves el árbol?
+ Si
- ¿Ves el pasto afuera?
+ Sii, ¡si lo veo! - un poco cansado de tantas preguntas-.
- ¿Ves el cielo?
+ Si...
- Juan... ¿Ves a la maestra?
+ Si.
- ¿Y puedes ver su cerebro?
+ No. ... (ver texto completo)
Moraleja: No porque no podamos ver algo, significa que no exista. Aveces, debemos mantener la fe, a pesar de los comentarios de los demás.
El niño salió, miró hacia el cielo y regresó al salón.

+ Si, maestra, ahí está.
- ¿Puedes ver a Dios?
+ No, maestra.
- ¿Ven niños? Ese es mi enseñanza. No vemos a Dios, simplemente porque el no está ahí. No existe.
- Juan, ¿Ves el árbol?
+ Si
- ¿Ves el pasto afuera?
+ Sii, ¡si lo veo! - un poco cansado de tantas preguntas-.
- ¿Ves el cielo?
+ Si...
- Juan... ¿Ves a la maestra?
+ Si.
- ¿Y puedes ver su cerebro?
+ No. ... (ver texto completo)
- Juan, ¿Ves el árbol que se encuentra allá afuera?
+ Si, maestra - respondió el niño-.
- ¿Ves el pasto afuera?
+ Si - respondió nuevamente el niño-.
- Sal un momento del salón y dime si ves el cielo desde allá.
El niño salió, miró hacia el cielo y regresó al salón.

+ Si, maestra, ahí está.
- ¿Puedes ver a Dios?
+ No, maestra.
- ¿Ven niños? Ese es mi enseñanza. No vemos a Dios, simplemente porque el no está ahí. No existe.
Se encontraban todos los alumnos en el salón de clases. La maestra dictaba su clase sobre la teoría de la evolución a los estudiantes. Intentado explicar de una manera didáctica, le preguntó a un niño:
- Juan, ¿Ves el árbol que se encuentra allá afuera?
+ Si, maestra - respondió el niño-.
- ¿Ves el pasto afuera?
+ Si - respondió nuevamente el niño-.
- Sal un momento del salón y dime si ves el cielo desde allá.
Se encontraban todos los alumnos en el salón de clases. La maestra dictaba su clase sobre la teoría de la evolución a los estudiantes. Intentado explicar de una manera didáctica, le preguntó a un niño:
- Ahora bebe del lago. ¿A que sabe?
+ Fresca -respondió el aprendiz después de tomar el agua-.
- ¿Te supo a sal?
+ No, en absoluto.
Entonces, el maestro le dijo: "El dolor que hay en la vida, es pura sal. La cantidad de dolor siempre es la misma, pero el grado de amargura que probamos, depende del recipiente donde dejamos la pena. Así, cuando sientas dolor, lo único que debes hacer es agrandar tu sentido sobre las cosas. Pasa de ser un vaso de agua, a convertirte en un lago."
- ¿Que tal sabe? - preguntó el maestro-.
+ ¡Amarga! -respondió el aprendiz-.

El maestro, con una sonrisa en la cara, le pidió que lanzara la misma cantidad de sal al lago. Caminaron a un lago cercano, y el aprendiz arrojó la sal.
- Ahora bebe del lago. ¿A que sabe?
+ Fresca -respondió el aprendiz después de tomar el agua-.
- ¿Te supo a sal?
+ No, en absoluto.
Cuenta la historia de un Maestro Hindú, que estaba muy cansado de escuchar las quejas de su aprendiz. Con intención de enseñarle algo, lo envió a buscar algo de sal. Cuando regresó, le pidió que tomara un poco de sal y la echara en un vaso de agua, para luego beberla.
- ¿Que tal sabe? - preguntó el maestro-.
+ ¡Amarga! -respondió el aprendiz-.

El maestro, con una sonrisa en la cara, le pidió que lanzara la misma cantidad de sal al lago. Caminaron a un lago cercano, y el aprendiz arrojó la sal.
Cuenta la historia de un Maestro Hindú, que estaba muy cansado de escuchar las quejas de su aprendiz. Con intención de enseñarle algo, lo envió a buscar algo de sal. Cuando regresó, le pidió que tomara un poco de sal y la echara en un vaso de agua, para luego beberla.
Semejante propuesta conmovió a la princesa, y decidió aceptar.

- Acepto la propuesta, es tu oportunidad. Si consigues hacerlo, me desposarás.

Fueron pasando los días y el campesino permaneció abajo de su ventana, soportando lluvias, viento, nieve y el inclemente sol. Todo iba bien para el campesino, incluso algunos hacían sus apuestas sobre si lo lograría o se rendiría.
Llegó el día 99 y todos los habitantes estaba animando al próximo rey. Todos muy contentos. Cuando faltaba una hora para cumplir lo prometido, el campesino decidió lenvantarse y sin explicación alguna se alejó del lugar.

Un par de semanas mas tarde, se encontró con un poblador que con mucha curiosidad le preguntó: ¿Por qué te retiraste faltando tan poco tiempo? ¿Que te ocurrió?. El campesino, bastante triste, le respondió:

- La princesa no me ahorró ni un día, ni si quiera una hora de sufrimiento. No merecía mi amor.

Moraleja: Podemos estar dispuestos a dar lo mejor de nosotros mismos por alguien mas, como una prueba de amor. Merecemos al menos una palabra de aliento y/o comprensión. Las personas deben hacerse merecer todo ese amor que se les ofrece. ... (ver texto completo)
19 de febrero de 2012
Fabula 100 días del plebeyo

Una hermosa princesa, heredera de grandes terrenos y riquezas, estaba en busca en un esposo, que lo acompañara para reinar junto a ella. Llegaron muchos principes llenos de dinero, con grandes regalos como joyas, tierras, ejércitos...

Entre uno de todos esos candidatos, se encontraba un joven campesino, que no tenía ninguna riqueza, solamente amor y perseverancia. Cuando fue su turno para hablar, le dijo a la princesa:

- Te he amado toda ... (ver texto completo)
Semejante propuesta conmovió a la princesa, y decidió aceptar.

- Acepto la propuesta, es tu oportunidad. Si consigues hacerlo, me desposarás.

Fueron pasando los días y el campesino permaneció abajo de su ventana, soportando lluvias, viento, nieve y el inclemente sol. Todo iba bien para el campesino, incluso algunos hacían sus apuestas sobre si lo lograría o se rendiría.
19 de febrero de 2012
Fabula 100 días del plebeyo

Una hermosa princesa, heredera de grandes terrenos y riquezas, estaba en busca en un esposo, que lo acompañara para reinar junto a ella. Llegaron muchos principes llenos de dinero, con grandes regalos como joyas, tierras, ejércitos...

Entre uno de todos esos candidatos, se encontraba un joven campesino, que no tenía ninguna riqueza, solamente amor y perseverancia. Cuando fue su turno para hablar, le dijo a la princesa:

- Te he amado toda ... (ver texto completo)