Ella me quiso y me ha olvidado,
en cambio, yo, no la olvidé
y para siempre voy marcado
con este nombre de mujer.
Él vino en un barco, de nombre extranjero,
lo encontré el puerto un anochecer.
Era hemoso y rubio, como la cerveza,
el pecho tatuado, con un talismas
en su bella cara, habia una tristeza.
Él vino en un barco, de nombre extranjero,
lo encontré el puerto un anochecer.
Cuando el blanco faro sobre los veleros,
su beso de plata dejaba caer.
Él vino en un barco, de nombre extranjero,
lo encontré el puerto un anochecer.
Que es de una señora viuda
Que es de una señora viuda
Que se acaba de casar, Tralará
Que se acaba de casar, Tralará
Que se acaba de casar.
Pero que ideas mas buenas, ya no hay duda, eres mujer, ¡perdon chicos!
Que es de una señora viuda
Que es de una señora viuda
Que se acaba de casar, Tralará
Que se acaba de casar, Tralará
Que se acaba de casar.
Me encontré con un ciruelo
Me encontré con un ciruelo
Cargadito de manzanas, Tralará
Cargadito de manzanas, Tralará
Cargadito de manzanas
Ahora que vamos despacio,
Ahora que vamos despacio,
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras.
Con su cesta milagrosa,
con su varita de fresno
para espantar a las moscas
del puesto de caramelos.
¡Todo gratis, todo gratis!,
se leía en un letrero.
Con un periódico se hizo
un cucurucho muy tieso,
de esta forma se sentó
a la puerta del colegio.
Con su cesta milagrosa,
con su varita de fresno
para espantar a las moscas
del puesto de caramelos.
(La niña lloró sobre la cesta de ropa,
y la cesta se llenó de pipas y caramelos)
Con un periódico se hizo
un cucurucho muy tieso,
de esta forma se sentó
a la puerta del colegio.
Somos pobres, no hay castillo,
tu padre suda en el trillo,
yo sudo en el lavadero...
(La niña lloró sobre la cesta de ropa,
y la cesta se llenó de pipas y caramelos)
¿Cómo vas a ser un hada
con ese flequillo tieso
y esos ojitos de ratón,
si ya no se lleva eso?
Somos pobres, no hay castillo,
tu padre suda en el trillo,
yo sudo en el lavadero...
Su madre, doña Rosita,
dándole beso tras beso,
le dijo: ¡Nada de hada,
que ya no se lleva eso!
¿Cómo vas a ser un hada
con ese flequillo tieso
y esos ojitos de ratón,
si ya no se lleva eso?
El Hada Acaramelada,

de pequeña atolondrada

pues soñaba con ser hada

de cucurucho y varita.
Su madre, doña Rosita,
dándole beso tras beso,
le dijo: ¡Nada de hada,
que ya no se lleva eso!