LOS VECINOS CAMORRISTAS EN COMUNIDADES:
En la junta ordinaria se alza el trueno, comienza la función en el portal, allí donde el vecino más sereno pierde la compostura y el bozal.
Siempre hay uno o varios personajes en la escalera que buscan la discordia y el rincón, que convierte el pasillo en trinchera y hace de la derrama una afrenta.
Golpea los tabiques con desgana, arrastra los sillones a las tres, y si le pides tregua una mañana, te ruidos duplicated otra vez.
Encuentra en el derecho al pataleo su oficio, su destreza y su afición, alimenta el rencor y el tiroteo de quejas en el acta de reunión.
No busca soluciones al problema, disfruta con el grito y la tensión,
es el paria de las normas y deshacer la convivencia es su dilema, su victoria y su oscura misión.
Así pasan los días en el bloque, entre muros de rabia y de hormigón, esperando que el juicio nos coloque un poco de silencio y de razón.
En la junta ordinaria se alza el trueno, comienza la función en el portal, allí donde el vecino más sereno pierde la compostura y el bozal.
Siempre hay uno o varios personajes en la escalera que buscan la discordia y el rincón, que convierte el pasillo en trinchera y hace de la derrama una afrenta.
Golpea los tabiques con desgana, arrastra los sillones a las tres, y si le pides tregua una mañana, te ruidos duplicated otra vez.
Encuentra en el derecho al pataleo su oficio, su destreza y su afición, alimenta el rencor y el tiroteo de quejas en el acta de reunión.
No busca soluciones al problema, disfruta con el grito y la tensión,
es el paria de las normas y deshacer la convivencia es su dilema, su victoria y su oscura misión.
Así pasan los días en el bloque, entre muros de rabia y de hormigón, esperando que el juicio nos coloque un poco de silencio y de razón.