LA COBARDÍA DE UN SER DESPRECIABLE:
El machismo asesino es la cobardía de un vil despreciable. Detrás de la fuerza impuesta y el grito violento, solo habita el miedo profundo de un ser incompleto, un alma pequeña que busca esconder su miseria rompiendo la vida, la paz y la luz ajenas. No hay rastro de hombría en la mano que hiere y maltrata, ni ley ni justicia en la saña cruel que arrebata. Es solo la sombra cobarde de un vil desalmado, que impone el terror para verse a sí mismo escuchado. Frente al odio que apaga las voces con furia temprana, se alza la urgencia de un canto que rompa el mañana, un grito que clame justicia, castigo y memoria, para erradicar la vileza de nuestra historia.
El machismo asesino es la cobardía de un vil despreciable. Detrás de la fuerza impuesta y el grito violento, solo habita el miedo profundo de un ser incompleto, un alma pequeña que busca esconder su miseria rompiendo la vida, la paz y la luz ajenas. No hay rastro de hombría en la mano que hiere y maltrata, ni ley ni justicia en la saña cruel que arrebata. Es solo la sombra cobarde de un vil desalmado, que impone el terror para verse a sí mismo escuchado. Frente al odio que apaga las voces con furia temprana, se alza la urgencia de un canto que rompa el mañana, un grito que clame justicia, castigo y memoria, para erradicar la vileza de nuestra historia.