TRISTE EXPERIENCIA HOSPITALARIA:
Con las nuevas tecnologías, en el reino del silicio y la pantalla, brilla el destello de una ciencia pura, tecnología de punta que deslumbra, herramienta perfecta que no falla.
Pero detrás del brillo electrónico, se diluye la fuerza del humano. Falta el timón, la coordinación estructural, la guía y el hermano, en un desorden gris y babilónico.
El profesional camina entre la bruma, descoordinado en su labor diaria. Su preparación se vuelve estrafalaria, una estructura frágil que se abruma
y en ese laberinto compartido, desconcierta a los pacientes cada día, viendo al experto en su saber perdido.
No hay un pilar, no hay orden en el mapa, el plan se pierde en el desconcierto. El talento naufraga en el desierto, mientras el gran avance se les escapa.
¡Qué triste paradoja del presente! Tener el rayo y carecer de guía. Un arsenal de alta ingeniería en manos de un equipo indiferente.
Pepe J. C.
Sep-2026
Con las nuevas tecnologías, en el reino del silicio y la pantalla, brilla el destello de una ciencia pura, tecnología de punta que deslumbra, herramienta perfecta que no falla.
Pero detrás del brillo electrónico, se diluye la fuerza del humano. Falta el timón, la coordinación estructural, la guía y el hermano, en un desorden gris y babilónico.
El profesional camina entre la bruma, descoordinado en su labor diaria. Su preparación se vuelve estrafalaria, una estructura frágil que se abruma
y en ese laberinto compartido, desconcierta a los pacientes cada día, viendo al experto en su saber perdido.
No hay un pilar, no hay orden en el mapa, el plan se pierde en el desconcierto. El talento naufraga en el desierto, mientras el gran avance se les escapa.
¡Qué triste paradoja del presente! Tener el rayo y carecer de guía. Un arsenal de alta ingeniería en manos de un equipo indiferente.
Pepe J. C.
Sep-2026