MÁS ALLÁ DE LA LÍNEA AZUL:
Miro hacia el borde donde el
mar se funde con un
cielo de tinta y de temprano, allá donde la bruma se esconde y el tiempo se detiene en cada mano.
La tarde va vistiendo de dorado la curva silenciosa del
camino, y el viento, de repente, ya cansado, me cuenta los secretos del destino.
No importa lo que queda a la espalda, ni el paso que la
sombra ya consume; la luz del horizonte se engalanan con promesas que el alba resume.
Basta con alzar un poco la vista, dejar que la mirada vuele lejos, y ver cómo la vida nos insista en ser un nuevo mar de
reflejos.