Iglesia de la Inmaculada, TORREVIEJA

LA TARDE SE VA CONSUMIENDO:

A las siete de la tarde, cuando el sol se va desprendiendo de la sal y de la espuma, la torre de piedra alza su voz de bronce y penumbra.

En la plaza de la historia, frente al eco de la sal, la Iglesia de la Inmaculada viste de blanco y silencio su arcada monumental.

El día baja la guardia, la tarde se vuelve anhelo, y el campanario suspende el rumor de un viejo vuelo cuando las siete en la torre nos devuelven al consuelo.