Gaviota por las calles, TORREVIEJA

¿Por qué, teniendo alas, son huéspedes del humo,
el sucio arroyo, los puentes de madera de estos parques?

Un viento de infortunio o una mano inconsciente,
de los puertos nativos, tierra adentro las trajo.

Lejos quedó su nido de los mares, mecido por tormentas de invierno, en calma luminosa los veranos.

EL MAPA DE MIS DÍAS:

Me tocó caminar por la vereda incierta, abrir de par en par la vieja y dura puerta, sostener con las manos la fe que se caía, y fabricar un sol en los días sin día.

No elegí los inviernos ni el viento en la cara, ni el fango en el zapato que el tiempo borrara; me tocó ser baluarte de silencios propios, y armar un corazón con pequeños tropiezos.

Mas vi nacer la flor sobre la piedra fría, y hallé un tibio refugio en la melancolía. No fue la ruta exacta que un día soñé, pero en este presente me encontré y me amé.

Es lo que me tocó: ser barca y marea, mirar hacia el frente aunque el miedo creciera. Con la piel bien marcada y el alma despierta, vivida la vida, no hay puerta muerta.